La noticia que se conoció esta semana que una mujer de 62 años en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, que dio a luz a su primer hijo, David, mediante fertilización asistida, como consecuencia de una donación de óvulos, convirtiéndose en la madre más longeva de la historia argentina, nos permite múltiples reflexiones.
En tanto, al mismo tiempo, es cierto que bajó la natalidad en el país, casi la mitad en una sóla década. Se produjeron profundas transformaciones sociales derivadas de esa baja. Un 57 por ciento de los hogares no tiene menores de 18 años a cargo, mientras que en 1991 ese fenómeno representaba el 44% y las viviendas habitadas por un solo integrante pasó de representar el 13% al 25% según los últimos registros censales.
Y sabemos que este fenómeno nada tiene que ver con la vigencia de una Ley de Interrumpción Legal del Embarazo que en Argentina se sancionó en 2021 y cuyas estadísticas de aplicación actuales desconocemos porque el Gobierno Nacional no publica las estadísticas sanitarias como debería hacerlo año a año.
También cada día más las mujeres nos animamos a decirle al mundo que no tenemos obligación de ser madres, que el instinto maternal, tal como se definió, no hay por qué tenerlo. Ahora también aprendimos que no hay edad límite para desear ser madre y que los avances de la medicina nos permiten congelar óvulos, recurrir a las donaciones y ser madres o no cuando sepamos bien que estemos listas.
Una mujer que se animó a pensar en su felicidad
La historia de Mabel Frías, la sannicolense que fue madre a los 62 años, es aleccionadora: «“Pensé en mi felicidad”, simplemente sostuvo cuando fue consultada por La Mañana de Neuquén sobre su decisión. «Porque si uno piensa en el qué dirán, no hacés nada y llegás a ser una persona infeliz toda tu vida», dijo.
También es necesario relatar que hay mujeres que fueron madres más añosas aún en la India. Erramatti Mangayamma, de la India, fue la madre de mayor edad de toda la historia, cuando en 2019 dio a luz a sus gemelas a los 74 años. Su marido tenía entonces 80 años y se sometieron a una fertilización in vitro con óvulos de una donante.
La menopausia es un período de la vida de las mujeres que limita la reproducción, pero no la inhabilita, más aún hoy en día con los múltiples procedimientos de fertilización asistida, el congelamiento de óvulos propios y la posibilidad de recibir óvulos de donantes.
La edad promedio en la que las mujeres ingresan en período de menopausia ronda entre los 45 y 55 años, a nivel mundial. La ampliación de la vida reproductiva es un fenómeno del siglo XXI que transitamos. Al tiempo que la menopausia se retrasó, la edad de la primera menstruación se adelantó en las niñas, lo que extendió mas de dos años el promedio de vida reproductiva de las mujeres.
Esto tiene que ver con múltiples factores ambientales y socioculturales, pero principalmente la calidad de la alimentación, el nivel socioeconómico y las mejoras de la medicina en prevención de enfermedades de las mujeres intervienen en los cambios.
La baja de la edad promedio de la primera menstruación se sitúa en la actualidad entre los 11.9 y 12.6 años en los países occidentales e industrializados, aunque hay casos en los que ocurre desde los 9 años y que está en el marco de lo considerado biológicamente normal por la medicina.
En los dos últimos siglos esa edad bajó de forma drástica. En el siglo XIX, la edad promedio se ubicaba entre los 16 y los 18 años. Ese promedio bajó a 12.5 años, según investigaciones de la Universidad de Harvard entre 1950 y 1969 y a 11.9 por ciento en las generaciones que nacieron después del año 2000.
Por esto también resulta indispensable que el Estado garantiza la Educación Sexual Integral y en esto juega un papel importante formativo la escuela, porque una niña de 11 años que comienza a menstruar inicia su posibilidad de vida reproductiva pero, sin dudas, no está de ningún modo en condiciones emocionales de ser madre.
Ahora bien, por esto la edad de la vida reproductiva no indica que una mujer esté madura o desee tener un hijo o hija. Es decir, la edad cronológica no indica todo y mucho menos en tiempos donde las mujeres desarrollaron autonomía económica y laboral y son conscientes, como nunca antes, de sus derechos y su posibilidad de decidir.
Las famlias además tienen, afortunadamente, múltiples formatos. Existen las madres solas, papás solos, parejas sin hijos, padres o madres que crían a sus sobrinos o a un niño del barrio, familias ensambladas, familias con dos mamás, con dos papás, familias donde uno de los progenitores es trans, familias de hermanos que de edades distantes, entre otros tantos formatos que se ven en la sociedad actual.
El factor económico se convirtió también hoy en condicionante o posibilitante de tomar la decisión de tener y criar hijos. Según la canasta de crianza del INDEC, en julio 2026, se necesita un promedio de 600 mil pesos mensuales para criar un hijo o hija desde el nacimiento hasta los 5 años.
Para una familia la crianza de un solo niño pequeño de 1 a 3 años equivale a 1,7 salario mínimo, vital y móvil de Argentina. Este es también un elemento central a tener en cuenta antes de dejar volar el deseo maternal y paternal, ¿no?
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