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    Salud mental: el debate es político

    El intento de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental abre un debate que no se limita a una cuestión técnica, sino que es un tema político, porque define la forma en que la sociedad cuida o descuida a las personas y determina si el Estado asume o no sus responsabilidades, sostiene la publicación “La salud mental como campo de disputa: entre derechos, políticas y vida colectiva”.

    El trabajo fue editado por la publicación 4Palabras y la Asociación de Psicólogas y Psicólogos de Buenos Aires, con artículos que aparecieron en ese sitio de información y opinión. El dossier cuenta con prólogo de Alicia Stolkiner y Andrea Vázquez.

    El director de 4Palabras, Washington Uranga, expresa en las notas preliminares que esa publicación viene tratando el tema de la salud mental enfocándolo como cruce entre derechos, políticas y vida cotidiana, en un período de tensión en torno de la Ley Nacional de Salud Mental, que el gobierno se propone modificar para, entre otras características, ampliar el criterio para las internaciones, así como aligerar exigencias profesionales para decidirlas.

    Representantes de la oposición expresaron desacuerdo, porque en su opinión el proyecto de modificación representa un retroceso en materia de derechos, retiro de fuentes de financiamiento y desarticulación del “enfoque comunitario” de la ley vigente.

    Uranga expresa que el proyecto de modificación se inscribe en un clima de época que promueve “respuestas rápidas, soluciones individuales, más control que cuidado”, lo que deriva en una tendencia a la medicalización como “atajo”, así como se vincula con la idea según la cual “el malestar puede ser gestionado como si fuera un problema técnico”.

    EL ENFOQUE COMUNITARIO

    Sobre el carácter del debate al respecto, advierte que “cuando se debilitan los enfoques comunitarios, cuando se recortan políticas públicas o se reinstalan lógicas de encierro, no solo se modifican dispositivos: se redefine el lugar que una sociedad le asigna al sufrimiento y a quienes lo atraviesan”.

    Por ello, prosigue Uranga, la discusión “deja de ser sectorial”. “Cuando hablamos de salud mental, en el fondo estamos hablando de cómo convivimos, de qué hacemos con lo que no encaja, de cuánto estamos dispuestos a sostener al otro. Pero también de qué tipo de Estado queremos”.

    Es por ello que, dice, “la discusión deja de ser técnica” y pasa a ser política, “y tal vez ahí resida su mayor potencia: en recordarnos que el modo en que una sociedad cuida –o abandona- no es un dato natural, sino una construcción colectiva que siempre está en disputa”.

    RIESGO DE RESTRICCIÓN DE DERECHOS

    La publicación incluye también un texto introductorio de Marcelo Clingo, presidente de la Federación de Psicólogas y Psicólogos de Argentina y de la Asociación de Buenos Aires, quien inscribe el debate en un tiempo de transformación profunda, en el que a las “coordinadas del neoliberalismo”, que son la exigencia, el rendimiento y la autoexplotación, se agrega “la captura de la vida misma”.

    “Tiempo, atención, vínculos, deseo: todo tiende a ser registrado, procesado y administrado”, agrega, por lo que cada persona está en riesgo de “quedar reducida a dato, a perfil, a una secuencia de comportamientos anticipables”.

    Se trata de un movimiento que, avisa, “tiene consecuencias concretas en la forma en que se presenta el sufrimiento”. A esto se suma el impulso a “reformas que, lejos de ampliar derechos, amenazan con retroceder en conquistas fundamentales”.

    La propuesta de modificación de la Ley de Salud Mental 26.657, sostiene Clingo, “implica el riesgo de debilitar un paradigma construido sobre la base de los derechos humanos, la inclusión social y el reconocimiento del sujeto como tal”.

    LOS TEMAS DE LA PUBLICACIÓN

    El dosier de 4Palabras y la Asociación de Psicólogos y Psicólogas ofrece el siguiente contenido:
    “La salud mental como campo de disputa: entre derechos, políticas y vida colectiva”, prólogo por Aliscia Stolkiner y Andrea Vázquez; “Salud mental en riesgo: qué se pierde cuando la vida se vuelve dato”, por Marcelo Clingo; “Disputar la ley de Salud Mental es disputar el derecho a la salud”, por Bárbara García Godoy; “La salud mental será ducha colectiva o no será”, por Verónica Laplace; y “Clínica de la complejidad y amenaza a la rectoría estatal en cuidados de salud mental”, por Laura Finkelstein y Flavia Torricelli.

    Prosiguen: “Salud mental en la ciudad de Buenos Aires: violencia institucional y hospitales monovalentes”, por Adelqui Del Do; “Entre la ley y la práctica: la formación en salud mental en disputa”, por Verónica Roma; “¿Cómo contar el cuidado en tiempos de castigo?”, por Pablo Castillo; “La posible reforma de la ley de Salud Mental y el riesgo a retroceder en derechos”, por Paula Boullosa; “Cuando la locura avanza: las normas están medicadas”, por Sergio Zabalza; “Salud mental y derechos de las personas mayores”, por Gabriela Groba; “Activismos y movimientos sociales”, por Jaschele Burijovich; y “La ley de Salud Mental en debate: más control, menos cuidado y la trampa del retroceso”, por Andrea Vázquez.

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