Reseña de medios: temporada de caza de brujas

Una embestida pertinaz contra juezas que osaron discrepar con el Régimen Penal Juvenil, con varios títulos de tapa, y la agresividad hacia quienes critican a una escritora por convalidar indirectamente el genocidio que Israel comete en Palestina, son en estos días evidencias de una postura editorial intolerante y antidemocrática.


En el mismo tono se pueden inscribir las referencias que Clarín y La Nación destinaron a Axel Kicillof por su viaje a Nueva York, presentándolo casi en los mismos términos que Javier Milei, al asociarlo al “peligro populista” y al “temor al pasado”, no solo de magnates nacionales e internacionales, sino –dicen- de la “mayoría” de la población.


Son líneas organizadoras de los espacios informativos y de opinión de ambos diarios, en los que persistió la atención dada a las maniobras con las cuales Patricia Bullrich, la gran golondrina de la política nacional, se reubicó a sí misma como opción para 2027, tema sobre el cual Morales Solá, de La Nación, publicó el miércoles 23 loas en un tono difícil de igualar, incluso por los órganos de prensa partidaria.


El martes 22 Clarín llevó a tapa a la jueza porteña Laura Beatriz de Marinis por no aplicar el Régimen Penal Juvenil contra un adolescente. Esa mañana, Infobae puso como noticia principal este título: “El ministro de Justicia porteño promoverá un jury contra la jueza que cuestionó la baja de la imputabilidad: ‘Es indignante’”


Al día siguiente, Clarín puso en portada un título idéntico, con más visibilidad y volumen que la ratificación del procesamiento del ex capo de la Agencia de Discapacidad. La Nación ubicó la embestida en lugar parecido.


Este diario siguió en operaciones con el editorial del jueves 24 contra lo que llamó “juezas “abolicionistas”, que “defienden a los delincuentes”, lenguaje idéntico a la de los animadores televisivos al servicio del oficialismo.


Esta caza de brujas lució una admirable coordinación entre poder político, judicial y mediático: el sábado 26 fue a las tapas la anulación del fallo de la jueza porteña y su apartamiento de la causa, junto a las expresiones de manifiesta intolerancia de Jorge Macri y Patricia Bullrich, los republicanistas que no dudan en hostigar y amenazar a magistrados cuando emiten un fallo que no les gusta.


Por las dudas, Clarín incluyó a de Marinis, como ya lo había hecho con la jueza de Lomas de Zamora Marta Pascual, en su semáforo en rojo, el escrache político en el que son incluidos, por amplia mayoría, quienes resistan los discursos dominantes.


La Nación le dedicó el mismo día una página completa a la revocación del fallo y, para simular práctica periodística, publicó una serie de opiniones, pero todas contrarias a la magistrada.


DENUNCIAR ANTISEMITISMO PARA ENCUBRIR UN GENOCIDIO


El tratamiento de ambos diarios al conflicto en España con la escritora Ariana Harwicz tiene la misma discrecionalidad e idéntica intolerancia. La operación es si se quiere más perversa, puesto que usa el rótulo de antisemitismo para enfrentar y descalificar a quienes denuncian el genocidio que Israel está cometiendo en Palestina y a quienes dan prioridad a las acciones para exponerlo.


También se usa alevosamente la reivindicación de la libertad de expresión. Harwicz, al victimizarse por ser excluida de un festival en España, se aferró a un supuesto pluralismo y amplitud intelectual para negarse a reconocer que el boicot a representantes israelíes obedece a la urgencia de denunciar el exterminio y está muy lejos de constituir una censura por nacionalidad y, mucho menos, por religión.


El apoyo que esta escritora recibió de colegas de todo el mundo tuvo publicación amplia, además de repetida. Clarín se lució en la manipulación: tras titular con “fuerte apoyo” a la autora que es cercana al Grupo, publicó el jueves 24 una nota de 16 párrafos sobre el tema. Solo el 15 incluyó una mención a quienes discrepan con Harwicz. La Nación hizo algo muy similar.


El sábado 26, la víctima fue la cineasta Lucrecia Martel, llevada al “semáforo” escrachador por apoyar la decisión en España de retirar la invitación a Harwicz y por darle prioridad a la denuncia del genocidio en curso. Y si bien ese día La Nación fue más ecuánime, pues concedió unos párrafos a los argumentos de quienes criticaron a la escritora, el domingo volvió a las andanzas. Fernández Díaz, articulista de La Nación, hizo un “reportaje” a la escritora en Mitre, la radio de Clarín. Ella se explayó allí con la máxima comodidad y el hecho fue convertido en “noticia” por La Nación.


SE SIENTE, SE SIENTE, PATRICIA PRESIDENTE


El miércoles 23 Morales Solá publicó elogios imposibles de equiparar a la figura de Patricia Bullrich: “olfato” político, experiencia, larga trayectoria y “rebeldía”. Luego describió el cuadro según el cual la reelección de Milei no está asegurada, junto al “peligro Kicillof”.


Sin embargo, el autor tiene esperanzas: «El establishment sensato de la política y el empresariado comienza a clamar por una solución que no signifique un regreso al pasado. Es lo mismo que pide una clara mayoría social». Y allí sitúa a la senadora, aunque arriesga que ella no está pensando en una candidatura “a espaldas” de Milei. Le propone que vaya a una interna, siempre con una estrategia de no arriesgar “el cambio”, como el relato oficialista llama al modelo ultraliberal.


Algunos artículos se pliegan a la maniobra de instalación de manera no tan directa. Fioriti en Clarín escribe que a Milei y a Kicillof no les fue bien en Nueva York. El gobernador, tipeó, encontró desconfianza y temor de “regresar al pasado”.


Y en esas, dice que Milei y el gobernador coinciden en polarizar pero “hay una masa enorme de la población que se niega a elegirlos”. ¿Quién está disponible?

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