Las y los trabajadores de medios de comunicación volvieron a ser blanco elegido especialmente por las fuerzas represivas que el régimen de Javier Milei desplegó el jueves 15 de octubre para hacer frente a la protesta de la comunidad educativa contra el desfinanciamiento de las universidades, denunciaron el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA).
En un comunicado conjunto, las organizaciones informaron que al menos siete personas que trabajaban en la cobertura de la manifestación fueron baleadas por las fuerzas gubernamentales.
Agregaron que desde que Javier Milei asumió el cargo, en diciembre de 2023, «más de 300 cronistas, fotorreporteros y camarógrafos fueron heridos en manifestaciones», lo que equivale al 10 por ciento del total de personas heridas, según los informes de organizaciones de derechos humanos.
ATAQUES DE POLICÍA FEDERAL Y GENDARMERÍA
SiPreBA y ARGRA detallaron que durante la manifestación del jueves 15 miembros de la Policía Federal y de la Gendarmería Nacional «apuntaron directamente al cuerpo de los trabajadores de prensa, en muchos casos al dorso y a corta distancia, a pesar de estar claramente identificados».
El comunicado conjunto incluye esta enumeración:
Laura Quispe, periodista del medio TeleSISA, recibió nueve balazos de goma en su espalda y debió ser atendida en el Hospital Ramos Mejía, donde luego de hacerle varios estudios determinaron que dos de los perdigones quedaron dentro de su cuerpo.
Guido Piotrkowski, reportero gráfico de Página/12, recibió dos impactos directos al pecho desde una distancia muy corta, lo cual quedó registrado en sus fotos.
Nicolás Hernández, fotógrafo del Grito del Sur, fue herido con dos balazos de goma en el antebrazo mientras se cubría la cara.
Gabriela Manzo, quien registraba para Radio Gráfica, recibió tres balas de goma en las piernas.
Dos fotorreporteros de Indymedia Argentina también fueron baleados en el torso, uno de ellos desde muy cerca, a quemarropa.
Revista Mu tuvo tres trabajadores heridos, uno de ellos el fotorreportero Tadeo Bourbon, de dos balas de goma en las pierna.
Nicolás Suárez, que estaba registrando para La Nación, recibió un bastonazo en su espalda de parte de un policía, y otra decena de trabajadores de prensa fueron gaseados.
Germán Romeo, fotorreportero freelance, recibió un bastonazo en la cabeza en la misma situación que Suárez, y gas pimienta en los ojos, de muy cerca, que le afectó la vista.
A todo esto, agregaron, se suman las agresiones sufridas por los equipos de los canales C5N y LN+.
PRESENTACIÓN INTERNACIONAL
Las dos organizaciones anunciaron que presentarán la información a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Relatoría de Libertad de Expresión de Naciones Unidas, como ya lo hicieron en los últimos dos años.
«La CIDH señaló en su informe 2025 los retrocesos a la libertad de expresión en Argentina, las agresiones para silenciar voces críticas y la violencia física contra la prensa en manifestaciones», recuerda el comunicado.
Concluye que «la represión podría haber tenido consecuencias mayores si la mayoría de los trabajadores de prensa no hubieran tenido protección de cascos y máscaras de gas, un equipamiento que usan los corresponsales de guerra y que no vamos a naturalizar».
En su registro diario de las publicaciones de Clarín, Infobae y La Nación, La Comunicación Hace Clic constató el viernes 16 que esos medios censuraron la información referida a estos ataques, y a la represión en general.
En efecto, se limitaron a reproducir la versión gubernamental, que como es habitual sostuvo que grupos de manifestantes son los responsables de la violencia, y que las policías y demás fuerzas solo «reaccionaron» ante ellos.
Estos tres medios eludieron incluir algunas de las múltiples denuncias y evidencias gráficas sobre la represión en general y los ataques dirigidos específicamente contra las y los trabajadores de prensa.
La Nación solo informó sobre una agresión sufrida por una cronista de ese grupo, pero no incluyó ningún otro caso.

