Buenas Tardes China (BTCH) es un programa de radio que sufrió el año pasado un golpe bajo, pero supo recomponerse. Tenía años al aire en Radio Con Vos en horario tempranísimo de 6 a 8 y mucho público para ese espacio. De un día para el otro, por diferencias ideológicas de la empresa con su conductor, Jairo Straccia, se levantó el programa y, en lugar de irse a casa, el equipo periodístico completo se trasladó a una emisora por streaming (Radio Led) y propuso un modelo de financiamiento diferente, haciéndose socio de su público, «los chinos».
Hasta acá todo un éxito y una luz de esperanza para el periodismo independiente.
Consiguieron rápidamente financiamiento para llegar hasta diciembre del 2025 y propusieron a sus aportantes que el 18% de lo recaudado estuviera fuera del proyecto de financiamiento del programa y se asignara todos los meses a una causa de bien público. Los aportantes -socios, los «chinos»-, definen cada mes dónde va el dinero.

Pero el viernes 27 pasó algo que parece increíble, tratándose de un proyecto solidario, de mirada progresista, que reúne a muchas personas que apoyan las causas LGTBIQ+ y de las diversidades, defienden lo público, piden más presupuesto para salud y educación, rechazan el discurso de odio y los insultos de los bots y los libertarios en las redes y están a favor del cuidado del ambiente, entre otros tantos mensajes y propuestas comunitarias.
Lo que pasó es que el equipo periodísticos de BTCH entrevistó en piso, en la radio, al ex jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, quien busca ser nuevamente el jefe de Estado en la ciudad. La entrevista fue netamente periodística. Se le preguntó de todo, incluso de cuestiones que a Larreta lo incomodaron y no quiso contestar y así lo tuvo que manifestar porque la requisitoria del equipo periodístico no se detuvo. Podés ver la entrevista acá.
La extrañeza que hoy planteamos es la reacción del público a través del chat de YouTube mientras se desarrollaba la nota. Más de la mitad de los conectados (el programa suele tener siempre un promedio de 10.000 seguidores del vivo) empezaron a criticar al equipo periodístico por traerlo a Larreta y algunos llegaron a acusarlos de estar trabajando por la «pauta publicitaria» en la Ciudad, aunque el entrevistado no está alineado con el Gobierno de Jorge Macri; es más, lo enfrenta públicamente y lo acusa de ineficiencia.
Castiguemos a Straccia
Pero lo más extraño no es la crítica por la elección del entrevistado, que se justifica dada la postura ideológica del público del programa en cuestión. Lo difícil de comprender es que muchos de los seguidores empezaron a anunciar que se iban del aire, optando por sintonizar el programa de Diego Iglesias en Radio Con Vos, que compite con el espacio de Straccia en el mismo horario pero se emite por la radio que despidió al conductor de BTCH. Casi como si lo castigaran por elegir un entrevistado que no les gustó.
Y también quiero plantear que algunos integrantes de la audiencia llegaron a expresar que ellos colaboran económicamente con el programa de Straccia para que esté al aire, pero no para que haga este tipo de entrevistas. Casi como si el hecho de aportar trajera aparejado una compra de acciones del programa, o un derecho empresarial. Como si el equipo periodístico de BTCH hubiera sido contratado por su audiencia para dar un espectáculo que le guste, una especie de grupo de bufones similares a los que tenían los reyes medievales, pero en peor posición, porque los bufones gozaban de libertad de expresión y podían hablarle al rey con franqueza.
¿Será que estamos tan acostumbrados a alinearnos de un lado o del otro, que no nos permitimos escuchar a nadie ni nada que difiera de nuestro pensamiento? ¿Por qué nos agarramos tanto del casillero donde nos colocaron? ¿Cuál es el miedo a escuchar algo distinto a lo que pensamos? ¿Hay lugar para el periodismo en una sociedad como esta? ¿Por qué el público elige colaborar económicamente para hacer permanecer en el aire un programa radial, por el valor de sus contenidos, y lo abandona ante el primer entrevistado que no le gusta?
Es tiempo de pensar algunas cosas. Si no queremos ser rebaño, no intentemos nosotros dominar el pensamiento y el trabajo intelectual de otros con dinero ni con el poder que poseemos.
Si creemos realmente en la libertad de expresión y el respeto a lo diferente, escuchemos y demos espacio a las distintas voces y miradas presentes en la sociedad.
Si nos interesa el periodismo de calidad, no podemos hacer berrinche cuando se incluyen fuentes, opiniones o información que nos pone nerviosos porque nos saca de la columna donde nos pusimos para sentirnos tranquilos.


Es hora de pensar y quizás investigar seriamente qué sucede con las audiencias en nuestro país, más allá de los alineamientos políticos e ideológicos. Muchas veces se habla de la simplificación periodística, de los alineamientos elementales (sea por dinero o por concepción), de la pobreza de la profesión. Es bastante lógico que si estos últimos elementos son ciertos, la crisis del periodismo repercuta en las audiencias. ¿O es al reves? ¿O es el huevo y la gallina? Lo llamativo del caso que aquí se presenta es que Buenas Tardes China si bien es posible alinearlo como un programa de la franja más profesional no parece tener una audiencia que acepte esos puntos de vistas.
Que pasa con Corea del centro? Perdió su equilibrio? La independencia editorial y la libertad de expresión debe estar por sobre las audiencias, se escribe, se habla y se opina desde las convicciones y no para la tribuna, esta es la farsa de los que piden que aplaudan, que aporten. Que hagan 👍 like, los que siempre quieren caer bien, la cuestión sigue siendo la conciencia y el saber que uno es auténtico y fiel a si mismo. Y no porque te pidan un aplauso para el asador.
Gracias por los aportes.
Esos oyentes que se fueron adscriben a la posición de cazar en el zoológico.
Me aprece que el planteo no es equitativo. El oyente debe tener toda la libertad de migrar a los programas que c onsidere y no puede criticarse esa migración como si fuera una «falta de lealtad». Si bien el aportante no es una accionista, creo que lo hace en función de transmitir determinadas ideas y tiene derecho también a opinar sobre las propuestas del programa. El equipo debería ser consciente que toda accion genera una reaccion y me parece de muy mal gusto endilgarle a la audiencia disconforme una falta que no cometió
Gracias por los comentarios y la apuesta al debate público sobre estos temas. Justamente este es el rol de las audiencias, opinar, cuestionar, proponer. Eso también fortalece el periodismo.