Una etiqueta o sello en los contenidos periodísticos que declare que fueron elaborados por personas puede ser en el furuto inmediato un mecanismo para intentar la recuperación de la confianza del público, según una hipótesis expresada por catedráticos catalanes de la comunicación, a raíz de los índices altos de desconfianza en los dispositivos de inteligencia artificial.
La idea adquiere relevancia tomando en cuenta estudios numerosos según los cuales, en todo el mundo, aumenta el empleo de la inteligencia artificial para muy diversos fines, pero aún así son muy altos los índices de desconfianza en esos dispositivos.
El tema está en debate continuado, ya que crecen indicios de que cada vez más medios de comunicación publican contenidos obtenidos de inteligencia artificial, además de las conductas individuales de las y los periodistas.
En días recientes, el diario Dawn (Amanecer), de Pakistán, el más antiguo en lengua inglesa en ese país, publicó una nota que contenía esta leyenda: “Si quieres, también puedo crear una visión aún más llamativa, al estilo de la portada, con estadísticas impactantes”. Se interpretó de inmediato que el texto era una respuesta de un dispositivo de inteligencia artificial.
¿INTELIGENCIA ARTIFICIAL O ELABORADO POR PERSONAS?
La Universitat Oberta de Catalunya difundió una declaración de Ferran Lalueza, profesor de Estudios de Ciencias de la Información y la Comunicación de esa casa de estudios, quien advirtió que “ya es muy difícil diferenciar el contenido generado por inteligencia artificial del elaborado por seres humanos, y cada vez lo será más”.
«Acabaremos asumiendo que, por defecto, todos los contenidos que consumimos pueden haber sido elaborados utilizando herramientas de IA, salvo aquellos provenientes de fuentes que hagan bandera de la autoría humana», añadió.
La universidad catalana recordó en un artículo que la Melbourne Business School dio a conocer una investigación en 47 países según la cual el 66 por ciento de la población consultada usa inteligencia artificial habitualmente, pero menos de la mitad, 46 por ciento, confía en el dispositivo.
También citó un trabajo del Centro de Investigación Pew, de Estados Unidos, que expresó que 50 por ciento de personas entrevistadas en un estudio se definen “preocupadas” más que “emocionadas” por la inteligencia artificial y 53 por ciento teme que su existencia derive en la pérdida del pensamiento humano creativo.
Entre los problemas identificados respecto del uso de estos dispositivos, Lalueza enumeró: «Falta de autenticidad, de responsabilidad firme, de compromiso ético, de confiabilidad, de trazabilidad y de empatía real, no impostada».
Alexandre López Borrull, profesor de la misma universidad, declaró que en ámbitos académicos se están debatiendo y definiendo condiciones de uso del recurso tecnológico. Por ejemplo, dijo, “se exige en qué frases exactas del proceso de investigación” se usa inteligencia artificial.
A la vez, hay editoriales dedicadas a temas científicos que “están prohibiendo que se alimente a las IA generativas con manuscritos no definitivos o que se utilicen estas herramientas para redactar informes de revisión por pares, con el fin de proteger la propiedad intelectual de datos aún no publicados”, explicó.
Así, el texto de la Universidad Oberta de Catalunya se pregunta si una etiqueta que declare “hecho por humanos” podrá convertirse en un elemento positivo para buscar confiabilidad en los contenidos. Sin embargo, López Borrull conjeturó: «Decir que no se ha empleado la IA puede tener un valor a corto plazo, pero en el péndulo del tiempo no se entenderá como artesanal, sino como poco eficiente».


Pasa algo parecido con la música en plataformas como spotify….
Así es, es un problema y un debate que se extiende por muchas actividades creativas. Gracias.