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    El caso de la abogada racista y por qué la prensa brasileña lee distinto el racismo que la argentina

    Un caso de este verano, el de la abogada argentina Agostina Paez, quien fue arrestada en Brasil por insultar y hacer gestos racistas contra los empleados de un bar, puso en evidencia las diferencias culturales y de miradas periodísticas en los dos países, pero también la influencia de algunos cambios sociales en la Argentina, tras los dos primeros años del gobierno de Javier Milei.

    Mientras que, sobre este caso, para los medios argentinos se destaca que la abogada está «aterrada» y sola en Brasil y se da voz a su familia que dice temer por su vida (La Nación, 20 de enero de 2026) ó se pone al aire un informe (noticiero de Telefé) titulado ¿No será mucho? , en el país vecino, donde la ley 14532, sancionada en 2023, equipara la injuria racial con el delito de racismo y pude ser penado con hasta cinco años de cárcel, el diario O Globo da seguimiento al caso día a día y destacó en su artículo que dos días después la argentina detenida no estaba usando aún la tobillera electrónica ordenada por el juez.

    La periodista y empresaria afrobrasileña Anama Ferreira, que reside en Argentina desde la década del 70, participó de un panel en el canal Todo Noticias de Buenos Aires, donce expresó su extrañeza sobre los motivos que llevan a los medios argentinos a no tomar el caso con la misma seriedad que los brasileños.

    A los hechos: El 6 de febrero, Páez, de 29 años, oriunda de Santiago del Estero, fue detenida en Río de Janeiro, acusada de delito racial en fue arrestada tras ser acusada de usar insultos y gestos racistas contra empleados de un bar al que acudía con amistades. Los gestos, en los que imitaba el comportamiento de un mono, fueron captados en video y rápidamente se volvieron virales.

    Ayer, 8 de marzo, al recordar la celebración del Día Internacional de las Mujeres, posteó en sus redes sociales que sufrió violencia por mensajes intimidatorios que le llegaron en su perfil de instagram, que es público, es decir que accede cualquier persona, y que la amenazaron, sexualizaron y se burlaron de ella.

    La argentina, que llamó «monos» a cuatro empleados de un bar en Copacabana, Brasil, y realizó gestos que imitaban la forma de expresarse de ese animal, fue acusada de delito de injuria racial que en Brasil no prescribe ni tampoco permite fianza para recuperar la libertad.

    En esta nota venimos a destacar las diferencias de las miradas de periodistas brasileños y argentinos sobre los hechos ocurridos. Pero también a preguntarnos sobre cuánto influye en esto los cambios políticos y sociales en Argentina de los últimos años.

    Argentina fue un país pionero en la lucha contra la discriminación. Contó con un organismo público como el Instituto Nacional de lucha contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (INADI) que operaba a nivel nacional y era único en la región por su alcance y por el trabajo realizado, pero fue cerrado por el gobierno de Javier Milei, en agosto de 2024, por un decreto, y sin ninguna protesta social significativa al respecto.

    Cuando desde el INADI se denunció en 2019 al cantante y compositor Gustavo Cordera por naturalizar y legitimar la violencia sexual, a partir de sus declaraciones públicas realizadas en la escuela de periodismo TEA y que fueron publicadas en redes sociales por estudiantes, el ex Bersuit se quejaba porque su descrédito fue tal que no podía prácticamente salir a la calle, lo echaban de los lugares públicos y le suspendían los recitales.

    Este año, en el Cosquín Rock (Córdoba), Cordera actuó al día siguiente de sus ex compañeros de Bersuit, cantó casi el mismo repertorio y ambos grupos tuvieron la misma cantidad de adeptos y seguidores que los aplaudieron, ignorando lo ocurrido hace unos pocos años atrás. La memoria social, a veces es de corto alcance y en estos los medios de comunicación tienen mucho para hacer y no siempre lo recuerdan.

    En Argentina, aunque no existe más el INADI, sigue vigente la Ley Antidiscriminatoria (23.592) del año 1988. Hace años esa norma legal debería haber sido actualizada, debido a la gran cantidad de nuevos actos discriminatorios que se cometen en la sociedad argentina, por empezar todos aquellos que ocurren en las redes sociales que no existían cuando se sancionó la mencionada ley.

    Es decir que la actitud de esta abogada, también sería discriminación en Argentina y debería ser sancionada, si bien no se la privaría de la libertad. Pero, debido a los cambios políticos y sociales que impactan actualmente en la cultura actual y la falta de información del periodismo local, pasó desapercibida esa posibilidad y ni siquiera fue mencionada por los medios argentinos que mantuvieron una actitud bastante defensiva de la abogada, casi como si este hecho se tratara de un partido de futbol Argentina vs. Brasil.

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