El deseo de dominar la tecnología es tal vez el más preciado en estos días. Así como internet nació bajo el halo protector de la «democratización de la comunicación», hoy la inteligencia artificial empezó a generar la ilusión de «dominarla» para estar unos pasos adelante en la sociedad. Nos llenan las casillas de mails y las redes de cursos de IA, la «solución mágica» de estos días.
Años atrás ese sueño era ser un gran empresario o el primer profesional universitario de la familia. Antes ser parte de un proyecto para construir una sociedad más justa. Cada época tiene sus sueños y sus luchas y cada sociedad constituye sus idearios colectivos. La inteligencia artificial (IA) goza hoy de todo el prestigio social.
Empiezo este artículo con una aclaración: no vine a decirles que le teman a la inteligencia artificial. Soy amigable con todas las tecnologías que usé y usaré en mi vida. Nunca tuve miradas apocalípticas sobre los cambios tecnológicos, pero sí estoy convencida de que hay que tenerles respeto y aprender a utilizarlas antes de exponar a niñas y niños pequeños y, mucho más aún, si las vamos a hacer ingresar a las aulas.
En un artículo publicado por UNICEF sobre «La crianza en la era de la inteligencia artificial», la profesora de IA para el aprendizaje y la educación en la Universidad de Harvard, Ying Xu, da algunos consejos para las familias sobre cómo abordar el tema con las niñas y los niños.
«Uno de los riesgos es que los menores empiecen a recurrir a la IA en lugar de a otras personas. En nuestras investigaciones con adolescentes, han explicado que les resulta más fácil hablar con la IA que con compañeros o adultos. Aunque aún no sepamos si la inteligencia artificial sustituye el tiempo que se pasa con otras personas, esta preferencia merece atención», dice la especialista.
También señala que hay algunos problemas que surgen de las «expectativas» de las niñas, niños y adolescentes en las relaciones. «Las relaciones de verdad llevan consigo desacuerdos, concesiones y la necesidad de resolver los conflictos, pero el diseño de muchos sistemas de IA determina que sean siempre agradables y alentadores. Si los niños y las niñas pasan mucho tiempo con sistemas de ese tipo, quizás desarrollen ideas poco realistas sobre cómo funcionan las amistades y las relaciones», declara.
Siguiendo algunos estudios, la especialista indica que los propios niños, niñas y adolescentes declaran creer que confiar en la IA «puede tener consecuencias negativas en sus capacidades de analizar y resolver dificultades» de forma independiente. Tambien Xu pone énfasis en el establecimiento de hábitos como otra de las preocupaciones: «cuando un niño o niña se acostumbra a recurrir a la IA para obtener respuestas, puede resultar complicado deshacerse de esa dependencia».
Hasta acá dudas y cuestionamientos al uso de la IA en niñas y niños pequeños, principalmente, que están incorporando sus primeros conocimientos.
La IA relata lo lindo que tiene para darnos
Si le preguntamos a la propia IA sobre la conveniencia de que niñas y niños aprendan con IA en los primeros años de escolarización, paradójicamente elige para responder la única parte del artículo de UNICEF donde se habla de sus ventajas y, como si no tuviera abuelita –y seguramente no la tiene– dice sólo lo bueno que tiene para dar.
Totalmente fuera de contexto, Gemini señaló, al ser consultada para esta nota.
Según UNICEF «Las investigaciones muestran que los niños y niñas con frecuencia aprenden igual de bien con los dispositivos que integran sistemas de inteligencia artificial diseñados para enseñar competencias o conocimientos específicos que con instructores humanos» (Gémini)
Buenos Aires la primera ciudad de Latinoamérica
Ahora vamos al meollo de la cuestión. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, anunció este año que ofrecerán IA a los 300 mil alumnos de las escuelas primarias porteñas. «Somos la primera ciudad de Latinoamérica que incorporó la Inteligencia Artificial en el aprendizaje de la secundaria. Y, desde hoy, también vamos a implementarla en todas las escuelas primarias. Eso significa algo enorme: toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología», dijo al inaugurar el ciclo lectivo 2026.
¿Para quiénes es importante que seamos la primera ciudad de Latinoamérica? ¿Están los docentes capacitados para acompañar a niñas y niños en este proceso? ¿Hay filtros en las computadoras que usan en las escuelas para que las chicas y chicos no hagan averiguaciones, preguntas, o escuchen opiniones que tal vez, debido a su edad no tengan las herramientas necesarias para comprender?
¿Cómo se trabaja la importancia del vínculo personal, el cara a cara, el rol del adulto, en relación a la palabra de la tecnología IA? ¿Quién tendrá esa función en las escuelas? ¿Quién estará capacitado para llevar adelante esa función? O los adultos a cargo (maestros, directores, psicopedagogas/os, aprenderán junto a los chicos y chicas cómo usar la nueva herramienta y cuáles son sus límites?
Como se ve hay muchas preguntas que los funcionarios públicos aún no respondieron antes de hacer los anuncios sobre la importancia de ser «la primera ciudad» en instalar estos cambios en las aulas.
Sobre todo cuando se debate en todo el mundo el papel del uso por parte del ejército israelí y de EEUU de la IA en la guerra que se desarrolla en estos días.
A mediados de febrero último se conoció una investigación publicada por la agencia Associated Press sobre el empleo de IA, como el GPT, por parte del ejército israelí para disparar armas.
Esas armas funcionan con perfección gracias a los datos aportados por las grandes empresas de tecnología: Google, Amazon, Microsoft, Meta u Open AI, subidas al proyecto cultural, económico y político del presidente norteamericano, Donald Trump. Fuente: Revista Nueva Sociedad .
No tengo seguridad para decir si hay que usar o no la IA en las escuelas. Tampoco hay evidencia suficiente de las consecuencias y los resultados de su uso porque son pocas las experiencias en educación hasta el momento.
En Europa, entre 32 países, donde se usa en la escuela media, el 14% de las escuelas la utiliza en Francia y el 52% en Albania.
En la escuela primaria solamente se conoce la experiencia de China, donde las chicas y chicos aprenden conceptos básicos de IA, programación y manejo de datos como parte de la currícula oficial, con la intención de preparar a las nuevas generaciones para una economía digital, según la información oficial.
Entonces, con tan poco experiencia, estoy acá para preguntar: ¿realmente las familias quieren confiarle a esas inteligencias artificiales parte de la educación de sus hijos? ¿Estamos convencidos de que serán las chicos y chicos los que «dominen» esta tecnología, como anunció Macri? ¿O seremos todas y todos desde pequeños colonizados/as culturalmente por las IA, si no hacemos algo ya para no darle tanto poder a una herramienta tecnológica? ¿A quién le importa si somos los porteños los primeros en latinoamérica en incorporar al aula IA cuando no sabemos cuáles son realmente los beneficios?
¿Quién domina a quién? Y, además, ¿por qué enseñarles a los chicos y a sus familias que lo importante en la vida es dominar?
