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    Reingold: «Si Milei no cree en los problemas ambientales, es como si desmintiera la ley de gravedad»

    Julián Reingold es un periodista argentino que vive en Atenas, Grecia, y que trabaja en periodismo de investigación freelance en coberturas de temas de ambiente.

    Cuando se piensa en un periodista freelance, que trabaja para medios argentinos, inmediatamente surge la palabra precarización, pero Julián vive hace años de esa actividad, viaja a distintos países del mundo y publica en medios como El País (España), Dialogue Earth (Reino Unido) y Mongabay (EE.UU.), dirige cortometrajes sobre biocombustibles y vive de esa actividad. La pregunta surge:

    LCHC: ¿Es posible tener un sueldo digno siendo freelance?

    Julián Reingold (JR): Los periodistas que trabajan en las redacciones en Argentina también están precarizados.

    LCHC: Es cierto.

    JR: Con sueldos que no coinciden con la realidad socioeconómica del país. Creo que Argentina venía de una tradición periodística reconocida internacionalmente y que fue perdiendo eso. Yo soy de la generación de la “grieta” y cuando yo era chico en mi casa se veían otras cosas, había debate público, pero después desapareció.
    Yo creo que lo de los medios oficialistas y los medios de la denominada “corpo” le hizo muy mal al periodismo y hoy en día los medios están acabados y no puede ser que cada uno se haga su kiosco y tenga un canal de streaming. Esto hace muy difícil que la información circule con un mínimo rigor editorial.

    LCHC: Lo que pasa es que si hablamos de “la grieta” también hay que decir que la política entró al periodismo, pero también los periodistas se alinearon unos y otros en dos grupos que se enfrentaron y empezaron a debatir si el periodismo puede ser militante o tiene que ser profesional y se olvidaron de hacer lo que mejor saben: informar. Mi mirada es que fuimos los propios periodistas quienes permitimos que la política se nos metiera y distorsionara nuestra función.

    JR: También es cierto.

    LCHC: Lo que motivó ese “permiso” al ingreso de la política en el periodismo también fue en parte la precarización, ya que los bajos salarios llevaron a muchos a distorsionar su trabajo, persiguiendo “la pauta”.

    JR: Sí, pero lo notable es que Argentina estaba hace unos 20 ó 30 años en la cuesta de la ola y hoy atraviesa un momento donde hacer periodismo de investigación es casi imposible. Falta oferta, pero tampoco hay demanda de las audiencias.

    Cuando tenés que abordar conflictos propios, domésticos, ahí te das cuenta de que hace falta un ecosistema periodístico de comunicación en la Argentina.

    LCHC: Hablando de conflictos propios, sería como lo que ocurrió con los incendios en la Patagonia, que se supo más por las redes que por los medios de comunicación tradicionales, que abordaron el conflicto recién cuando todo estaba estallado.

    JR: Si se estuviese quemando Bariloche seguramente habría mucha más cobertura. Estos incendios están en un punto alejado de la Patagonia Norte, una zona que tradicionalmente busca estar un poco alejada, si se quiere, de la “civilización”. Y los grandes medios no quieren cubrirlo o venían haciéndose los distraídos porque hay intereses de fondo. Y no hablo solamente del interés inmobiliario. En esa zona los suelos son ricos en minerales y, para poder extraerlos, hay que barrer con el bosque.

    El tema de los incendios no es solamente el factor de acción o inacción política provincial y nacional, sino también que estamos en un contexto en el cual, el cambio climático ya llegó y la Patagonia viene atravesando sequías, hubo periodos de invierno sin nieve y eso se traduce en menos reservas acuíferas en esos ecosistemas lo cual convierte a los bosques en un polvorín:, las especies invasivasoras como los pinos – que se instalaron hace ya medio siglo – convirtieron al bosque en una fuente de combustible fácilmente inflamable

    Yo, viviendo en Europa, puntualmente en Grecia, sé lo que son los incendios cada verano, hace unos cuatro años aproximadamente se quemó uno de los principales bosques de la periferia de Atenas y el paisaje que quedó fue desolador. Y estamos hablando de Europa, el gobierno tardó en reaccionar, pero igual los países vecinos mandaron brigadas de apoyo, aviones, etc.

    Los incendios con los que estamos lidiando en Argentina se llaman incendios de ‘sexta generación’, que son mucho más complejos y difíciles de apagarEstuve esta semana hablando con gente de Epuyén y dicen que aun si llueve y se calma un poco el fuego, ya está debajo de la tierra, levanta viento y el fuego vuelve. Lo que estamos viendo es consecuencia directa de las políticas que viene implementar el actual gobierno.

    La ecología

    LCHC: Julián, para empezar, es difícil esperar políticas públicas sobre ambiente cuando conduce el país un presidente que manifestó  no creer en los problemas ambientales.

    JR: Es como no creer en la ley de la gravedad. Hoy tuvo que salir a dar marcha atrás porque los problemas ambientales que son problemas sociales no se pueden manejar sin políticas públicas. El mercado no va a ir a pagar el incendio. Lo que hay que entender es que esto es consecuencia directa del desmantelamiento de toda una serie de políticas y de mecanismos de prevención de desastres naturales.

    LCHC: ¿Y la Ley de Glaciares?

    JR: En lo que se llamó los doce años de la “década ganada” kirchnerista el tema del medio ambiente nunca llegó a instalarse como algo prioritario, ni fue parte del plan de desarrollo ni del modelo. Pero, de las pocas cosas que se hicieron bien, en un punto casi simbólico, fueron la sanción de las leyes de bosques y de glaciares.  Hoy todo eso está en la cuerda floja, veremos si se puede salvar la ley de glaciares. En ambos casos, la implementación de las leyes no fue la esperada.

    LCHC: ¿Por qué?

    JR: Es que los recursos naturales pertenecen a las provincias y nuestro federalismo todavía no termina de madurar. Muchas provincias nunca presentaban el inventario de bosques actualizado. Salta los presenta de vez en cuando, Chaco, que es la provincia que tiene mayor porción del gran bosque chqueño en Argentina, incumplió sus propias leyes no respetando los niveles de conservación propuestos. Formosa lo presentó una sola vez. Se han hecho investigaciones al respecto, la más reciente La mafia del desmonte, donde queda expuesto que no hay no hay un sistema de control lo suficientemente efectivo.

    LCHC: Vamos a la Ley de Glaciares

    JR: En el caso puntual de la ley de glaciares, el desafío estaba en hacer el inventario de los glaciares y del ambiente periglaciar, lo que dependía de un organismo que también se enfrentaba a la escasez de fondos, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).

    La comunicación

    Como buen periodista, Julián lleva el tema a los problemas comunicacionales que permiten, de algún modo, la falta de toma de conciencia de gobiernos y población sobre la importancia de cuidar el ambiente en las sociedades, que no es más que cuidar la vida en el planeta.

    LCHC: ¿Cómo se vencen tantos intereses en juego con comunicación?

    JR: Hasta hace unos diez quince años todo el mundo asociaba al cambio climático con el oso polar. Que quedaba varado en un bloque de hielo, ¿no?

    En Argentina cometemos el error de asociar la Ley de Glaciares con el glaciar Perito Moreno del Calafate. Y ese glaciar, justamente, no se va a tocar porque es una fuente de turismo inmensa.

    Hablemos de los de los periglaciales que están en las montaña de Catamarca, en Mendoza, que no se ven siempre y que no son fáciles de detectar, pero son las reservas de agua dulce durante las épocas de sequía, porque si vos avanzás con una topadora y aplanás o dinamitás una montaña, la base sobre la cual esos glaciares de altura se desarrollan desaparece y, por lo tanto,  vamos a tener problemas hídricos.

    LCHC: ¿Y la minería sustentable?

    JR: Yo no creo que exista. Sí creo que puede llegar a haber algo parecido a  una ‘minería responsable’. Ahí hay otro error comunicacional, el hablar de minería sustentable entonces. Un ejemplo: en la en la Amazonía se utilizan, para para extraer un kilo de oro, unos tres kilos de mercurio.  Ese mercurio queda para siempre, la selva va contaminando el agua, la fauna, ecosistemas enteros. Ese oro después termina, a través de un mecanismo de lavado de dinero en la caja fuerte de algún banco, ya sea en Europa o en Medio Oriente, no importa. La discusión que me parece tenemos que tener en Argentinaes ,si se quiere desarrollar ese tipo de actividad, cuál es el costo ambiental que hay que pagar y cuál el impacto a futuro. En Mendoza, la industria vitivinícola es algo que lleva más de un siglo, la minería en Cuyo va a durar diez o quince años, bueno, ¿qué se elige?.

    LCHC. ¿Hay posibilidades, bajo las políticas del gobierno de Milei?

    JR: Y eso es otro asunto. ¿Qué tipo de minería vamos a hacer en Argentina hoy bajo el actual régimen minero que heredamos del menemismo y que el actual gobierno está facilitando aún más? El debate de desarrollo, el modelo de país que hoy está yendo por un cauce de reprimarización, porque se está desindustrializando, eso genera también vulnerabilidades en el sector comercial externo. Esas son las discusiones que se tienen que dar en la sociedad y que el periodismo puede facilitar.

    LCHC: Hablemos de tu experiencia profesional, ¿qué coberturas fueron más difíciles o conflictivas. No parece ser sencillo hoy el trabajo de un periodista freelance que viaja por el mundo cubriendo un tema en el que hay tantos intereses en juego.

    JR: Te resumo la más reciente, hace apenas un par de meses: voy a la Asamblea Ambiental de la ONU en Nairobi para cubrir más que nada temas vinculados a América Latina y Africa. No esperaba que Argentina llevara una delegación porque este gobierno tuvo intervalos en participar de estos espacios. En la Cumbre del Cambio Climático de 2024 en Bakú hicieron un papelón cuando  retiraron a la delegación pocas horas de haber llegado a Azerbaiyán. Pero, bueno, en este caso estaban presentes, pero tenía instrucciones de no hablar con la prensa, pero en vez de decirlo, se escapaban. Yo no tenía interés especial por la delegación argentina, pero era el único periodista latinoamericano y me dio intriga, porque soy argentino, y empecé a intentar una entrevista y ellos jugaban a las escondidas. Un día me crucé con el jefe de la delegación y le expliqué que si no iban a hablar, que simplemente me lo dijeran. Nada. Dieron un discurso alejándose del compromiso de seguir con los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030, planteando cuestiones absurdas como el género, que están completamente saldadas en el debate internacional, cosas digamos muy regresivas.

    Julián con Pedro Jaureguiberry, el argentino que ganó el premio Frontiers Planet.

    LCHC: Te pido opinión y si te preocupan a vos personalmente las agresiones y hasta asesinatos de periodistas que cubren ambiente que lamentablemente están pasando. La UNESCO acaba de publicar un informe en ese sentido.

    JR: Por suerte personalmente hasta ahora no me tocó estar en situaciones así de riesgosas, de vida o muerte, pero sí me tocó estar en lugares más o menos picantes donde uno se pregunta ¿hasta dónde voy?

    Para mí, lo tengo claro, ninguna nota vale la vida. Creo que históricamente los países más difíciles para ser periodismo de investigación en temas socioambientales han sido Honduras, El Salvador, en buena medida México Nicaragua, Colombia y Brasil. Ahora Argentina está yendo hacia una dirección muy peligrosa.

    Yo creo que la principal herramienta de defensa que puede tener un periodista, ya sea que trabaje fijo en una redacción o no, es el apoyo de las audiencias. O sea, en la medida en que lo que uno narre, sea importante, en definitiva, es el principal mecanismo que existe para que los resortes de la libertad de expresión funcionen, pero no está siendo fácil en ningún lado hoy, .

    Yo creo que en Argentina se cambiaron los códigos. Me sorprendió para bien cuando viajé a cubrir a Bogotá, Colombia, las dos rondas de las elecciones presidenciales en las que ganó Gustavo Petro. Allí interactué con activistas jóvenes, una generación de gente que había estado al margen de la política, y estaba super afilada a nivel discurso, de ideas, sobre los temas ambientales, debatiéndolos combinados con los problemas sociales y económicos.

    En la Argentina de hoy no abundan  esos cuadros políticos y técnicos, y el nivel del debate público está por el subsuelo.

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