Las lenguas originarias de América están en abierta desventaja respecto de las dominantes en el mundo en el ambiente digital y específicamente en los dispositivos de inteligencia artificial, en los que están muy poco representadas, advirtió Manuel Mager Hois, académico de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, experto en informática y doctor en Ciencias Naturales.
El académico propuso una serie de medidas para afrontar esta desigualdad y avanzar hacia la pluralidad lingüística en el continente, en el que ya antes de la era digital las lenguas originarias estaban en total desventaja, descuidadas por los estados y hasta rechazadas en los sistemas educativos.
Mager Hois trató este tema en la conferencia “Avances y retos para la supervivencia digital de las lenguas nativas del continente americano”, como parte del Seminario Permanente de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales que organiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia, perteneciente a la Secretaría de Cultura de México.
En su espacio oficial, el Instituto informó que el especialista se enfocó en el procesamiento del lenguaje natural, un sistema de la inteligencia artificial que permite a las máquinas “leer, comprender, interpretar y generar texto o voz humana”.
FALTA DE INFORMACIÓN DIGITALIZADA
Las lenguas originarias de América, explicó entonces, “se enfrentan a condiciones tecnológicas adversas”, por la escasez de información digitalizada (“corpus”), incluidos los recursos lingüísticos y las estructuras morfológicas, cuya complejidad plantea, dijo, “desafíos particulares para los modelos computacionales”.
Frente a estos problemas, enumeró recursos para hacerles frente: aprendizaje por transferencia, segmentación morfológica e integración de conocimientos gramaticales con modelos de lenguaje. Con esas medidas se puede avanzar para que los dispositivos tecnológicos sean capaces de “comprender y generar contenidos en idiomas que históricamente han tenido poca presencia en los grandes sistemas digitales”.
No obstante, Mager Hois advirtió que la digitalización no debe ser reducida a una acumulación de datos ni al entrenamiento de las máquinas, porque corrresponde preguntarse “quién produce y conserva esa información”, así como “quién tiene derecho a utilizarla”.
EL PELIGRO DE LOS MODELOS EXTRACTIVOS DE CONOCIMIENTOS
Hay que tomar en cuenta, también, la capacidad de los pueblos originarios para decidir sobre el uso tecnológico de su patrimonio lingüístico.
En este punto, el académico mexicano mencionó varios aspectos, entre ellos soberanía de datos, consentimiento para su uso, pertienencia cultural y participación comunitaria. El desarrollo tecnológico, explicó, puede contribuir a la vitalidad de las lenguas indígenas, pero para eso debe dejar a un lado los “modelos extractivos de conocimiento” y aceptar mecanismos de colaboración, de modo que “las comunidades participen en la concepción, desarrollo y aprovechamiento” de las herramientas digitales.
Asimismo, advirtió que la supervivencia de las lenguas originarias en el ambiente digital no se conseguirá solo con su traslado a los dispositivos. También son necesarias condiciones para que puedan “escribirse, enseñarse, documentarse, investigarse y traducirse”, y que puedan “producir conocimiento mediante las tecnologías contemporáneas”, pero sin apartarlas de “las comunidades, historias y culturas que les dan sentido”.

