La regulación estatal de la inteligencia artificial avanza con lentitud frente a la constante evolución de la tecnología que la provee, advirtió un panel especializado de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en un pronunciamiento que pone en el mismo plano los beneficios y perjuicios que se atribuyen al uso de ese recurso.
Las conclusiones fueron presentadas por el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, cuyos integrantes propusieron una “gobernanza mundial” que sea “capaz de seguir el ritmo de la innovación”.
“La inteligencia artificial avanza más rápido de lo que los gobiernos pueden seguirle el paso”, expresa el informe oficial de la ONU que da cuenta del pronunciamiento del panel. Esta comunicación ni siquiera menciona que la regulación de las corporaciones que manejan el negocio de las IA requiere una decisión política expresa, que no es unánime en el mundo, en el que se observan contraposiciones profundas.
El gobierno argentino del ultraderechista Javier Milei, por ejemplo, propone abrir el territorio del país y sus recursos a las corporaciones tecnológicas, con un sinfín de beneficios para garantizar sus ganancias. Por el contrario, el de España, a cargo del Partido Socialista, propuso a comienzos de julio que se forme una alianza internacional frente a esas compañías, con enfoque especial en la niñez.
POCO TIEMPO PARA LA REGULACIÓN
El texto de la ONU sostiene que “mientras las capacidades de la inteligencia artificial se aceleran, los expertos señalan que las normas destinadas a garantizar su uso seguro tienen dificultades para mantenerse al día”.
En opinión del panel, “la oportunidad para establecer una gobernanza mundial eficaz sigue abierta, pero podría no permanecerlo por mucho tiempo”.
Utilizada de forma “responsable”, la IA “podría acelerar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible” de la ONU, que considera posible que contribuya a “mejorar la atención sanitaria, la educación, la investigación científica, la agricultura y la accesibilidad para las personas con discapacidad”.
Con los giros expresivos en extremo cautelosos que son propios de la ONU, el texto dice que sin “salvaguardias” la inteligencia artificial “podría profundizar las desigualdades, difundir desinformación, amenazar los derechos humanos, alterar los mercados laborales” y que el poder del sistema quede “en manos de muy pocos gobiernos y empresas”.
LOS BENEFICIOS POTENCIALES
En cuanto a los beneficios potenciales de la IA, el texto de la ONU menciona avances médicos, ya que “ha predicho las estructuras de más de 200 millones de proteínas y ha acelerado el descubrimiento de medicamentos, el desarrollo de vacunas y la investigación sobre la resistencia a los antibióticos”.
Asimismo, menciona la posibilidad de una “mejor atención sanitaria” y de “seguridad alimentaria” y, considera, “hace que la tecnología sea más accesible para las personas con discapacidad y amplía las posibilidades de educación personalizada y apoyo en materia de salud mental”.
“El panel subraya que no se trata de posibilidades futuras: ya están ocurriendo”, insiste.
CUÁLES SON LOS RIESGOS
En la enumeración de los riesgos, el texto de la ONU habla del empleo de la IA para materiales que constituyen abuso sexual, mediante montajes en los que niñas, niños y mujeres adultas conforman los grupos “más expuestos”.
Luego menciona la generación de información falsa “tan convicente como la verdadera”, lo que socaba la confianza en la democracia, y otros actos delictivos que también recurren a estos dispositivos.
Asimismo, puntualiza, los sistemas de IA “pueden reforzar creencias o comportamientos perjudiciales y contribuir a crisis de salud mental, incluido el suicidio”.
Luego se detiene en el riesgo de pérdida de control: “A medida que esta tecnología se vuelve más autónoma, los expertos advierten que podría ser más difícil supervisarla y regularla sin salvaguardias más sólidas”.
Finalmente, menciona el impacto ambiental, porque “los centros de datos que consumen grandes cantidades de energía para alimentar la inteligencia artificial contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el calentamiento global”.
Esta puntualización de la ONU no incluye ninguna referencia a la cantidad de agua necesaria para enfriar los procesadores de los centros de datos de la IA, un aspecto que varios expertos denuncian como una amenaza para la vida humana.

