¿Qué es el malestar psicológico? Se trata de un concepto técnico de la psicología que se usa para referirse al sufrimiento emocional, la insatisfacción, lo que no necesariamiento constituye una enfermedad mental pero sin duda influye en la calidad de vida de las personas. Sin embargo, utilizado en notas periodísticas, parece haberse descubierto una nueva enfermedad que crece día a día, sobre todo en los años postpandémicos.
Todas las semanas leemos algun artículo que nos habla de esa «nueva» dificultad que está creciendo y las audiencias pueden confundirse fácilmente con otros padecimientos, como el trastorno de ansiedad o el de déficit de atención, sobre todo en jóvenes. En todos los casos los síntomas que se describen, a nivel de difusión masiva, son genéricos, y la mayoría de las personas podrán estar padeciéndolos: problemas de concentración o atención, irritabilidad, impulsividad, estrés crónico.
Los medios de comunicación fijan su atención principalmente en una franja etárea específica: La adolescencia, pero también los jóvenes de entre 18 y 30 años. Crecieron en esas edades los diagnósticos psiquiátricos de todo tipo y principalmente el transtorno de déficit de atención. Pero cuidado: Muchos de los casos son autodiagnosticados por los jóvenes en redes sociales y por la inteligencia artificial.
Cuando se usa la IA para diagnosticar
En La Comunicación Hace Clic hicimos una prueba simple: le preguntamos a la IA (cargando muchos años más que los jóvenes y los adolescentes de los que veníamos hablando, pero usando la técnica de ingresar desde un usuario anónimo) lo siguiente: «Sos un profesional de la salud, quisiera que me digas: ¿cómo sé si yo tengo déficit de atención?». Y esta es la herramienta que nos ofreció:
Guía de Autobservación Clínica: ¿Qué mirar en el día a día?
Prestá atención a cómo se manifiestan estos tres pilares en tu vida:
1. Fallas en la Función Ejecutiva (Atención y Organización)
- ¿Te cuesta sostener el foco? Te descubrís «colgado» o leyendo la misma página tres veces en tareas que te aburren, pero podés pasar horas atrapado (hiperfoco) en lo que te apasiona.
- Procrastinación paralizante: No es vagancia; sentís una resistencia física y mental real para arrancar una tarea obligatoria, postergándola hasta que el agua te llega al cuello.
- Desorganización y olvidos: Perdés las llaves, el celular o los anteojos constantemente. Te cuesta priorizar qué es lo más importante de tu día y solés subestimar el paso del tiempo (llegando tarde casi siempre).
2. La Inquietud (Física o Mental)
- En adultos, la hiperactividad rara vez es salir corriendo. Se traduce en inquietud motora fina (mover los dedos, dar golpecitos con el pie, morderse las uñas) o en una sensación interna de aceleración, como si tu mente tuviera demasiadas pestañas de navegador abiertas al mismo tiempo.
Quisiera que las audiencias reflexionen y nos digan si más de uno no tiene alguno o todos estos «síntomas» desde hace años.
Desde la pedagogía y la psicopedagogía se advierte sobre los riesgos de los autodiagnósticos por Internet e inteligencia artificial y de diagnósticos médicos o psiquiátricos apresurados y sus consecuencias.
Una de las especialistas argentinas que más batalló y advirtió sobre el excesivo diagnóstico del TDAH e incluso discutió el concepto es Gabriela Dueñas, doctora en psicología y licenciada en psicopedagogía, Dueñas asegura que no hay ningún indicador que permita confirmar que se trata de una supuesta deficiencia neurocognitiva.
Los riesgos del autodiagnóstico
La psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini (Hospital de Clínicas) relata que muchos de sus pacientes llegan al consultorio con un diagnóstico seguro: «soy bipolar», «soy borderline» o «tengo déficit de atención», sin haber pasado siquiera por ningún estudio previo o consultorio médico. «En lugar de transitar la etapa de angustia propia de un período de la vida, la transforman en autodiagnósticos médicos» y se «etiquetan» patologizando un proceso natural que tiene relación con la falta de tolerancia al «no estar del todo bien», señala la especialista en una entrevista que le realizó el diario La Nación.
Ahora bien, no estamos acá para negar que no hayan aumentado los padecimientos de salud mental ni la detección de enfermedades psiquiátricas. Un informe sobre la crisis de la salud mental en la Argentina en la postpandemia, publicado en mayo de 2025, revela datos de 11 provincias que informaron un incremento sostenido en la demanda de atención por estos motivos en el sistema público, debido a diversos factores, entre los que se señalan, principalmente, el impacto de la pandemia y las dificultades de acceso a un sistema de salud que de continuidad a los tratamientos.
El trabajo, realizado por la Fundación Soberanía Sanitaria, una organización de la sociedad civil que se financia con la prestación de servicios de salud y cursos para profesionales del sector, detalla las dificultades que enfrenta la población en su cobertura en salud a través de obras sociales y medicina prepaga.
La actual crisis económico-social llevó a muchas personas a no poder afrontar las cuotas altas de servicios de salud, los costos de los medicamentos y las barreras y demoras significativas en la asignación de turnos y autorizaciones para la realización de estudios.
Asi las cosas, se registró a inicios de 2025 un aumento importante en la demanda de atención en el sistema público de salud, estimado en un porcentaje superior al 12 % en relación a 2024.
En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, las internaciones por motivos de salud mental en hospitales generales crecieron de 28.451 en 2019 a 45.785 en 2024. Y en particular, en el caso de niños, niñas y adolescentes, pasaron del 9% del total de internaciones en 2023 al 13% en 2024.
Adolescentes y jóvenes
Es cierto también que, según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de los transtornos mentales comienzan en la adolescencia, pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. Por eso, en parte se explica la cantidad de diagnósticos ocurridos post pandemia entre jóvenes de 18 a 30 años.
Una investigación realizada por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), relevó el estado de la salud mental de más de 4800 personas de diferentes edades, el 1,37 por ciento jóvenes de 18 a 29 años, en una encuesta en línea realizada en todo el país sobre el riesgo de trastorno psicológico o mental en 2024.
De todas las etapas etareas consultadas, el mayor índice de estrés y ansiedad lo presentó el grupo que tiene entre 18 y 29 años (48,6 por ciento de los participantes), que declararon estados críticos de estrés, mientras que el 60,4 por ciento dijo tener dificultades severas para dormir.
También los jóvenes muestran los puntajes más altos de riesgo suicida, mientras que disminuyen progresivamente con la edad. El 51,14% de los participantes considera que se encuentra atravesando una crisis, 45,09% mencionó una crisis familiar, el 45% una crisis económica (por ejemplo, ingresos bajos,
deudas) y el 38,55%, una crisis vital. El 26,07% de los participantes informó recibir tratamiento psicológico y de los que no, el 55,32% consideró necesitarlo. Los participantes de menor nivel socioeconómico percibido y menor edad mostraron indicadores de mayor sintomatología ansiosa y depresiva.
Esta investigación de la UBA resulta muy ilustrativa sobre la salud mental de los argentinos en general, con datos que hablan también de disconformidad en relación a la vida sexual, cantidad de medicación que consumen y si realizan o no actividad física. Tiene también para La Comunicación Hace Clic un plus: trae una serie de recomendaciones para periodistas sobre cómo abordar el tema del malestar psicológico en artículos periodísticos.
Si bien son muy generales y están resumidas un una serie de items divididos en qué hacer y qué no hacer a la hora de informar masivamente sobre el tema que nos ocupa, desde La Comunicación Hace Clic valoramos que el propio informe de cuenta de estas advertencias a la hora de difundir un trabajo de investigación que aporta datos sobre la salud mental, por este motivo ponemos a disposición de las audiencias el texto completo:
El déficit de atención
En cuanto a los diagnósticos de déficit de atención (TDAH), podemos aportar que tras leer decenas de investigaciones sobre el tema, podríamos resumir que los profesionales de la salud coinciden en que hay tres razones principales que sostienen este auge de sospechas del aumento de personas jóvenes con TDAH tras la pandemia:
1- La pérdida de estructuras internas, por la tendencia a instalar la virtualidad en el mundo educativo y el home office en el laboral. La exigencia de tener que autogestionarse por completo, ya que no existen más los horarios impuestos externamente, en un mundo donde la precariedad laboral obliga muchas veces al pluriempleo y a ser el «jefe de uno mismo».
2- Fatiga mental y visual por el exceso de pantallas y la sobreestimulación que el uso intensivo de dispositivos móviles genera.
3- La mayor cantidad de información que circula en medios digitales y redes sociales y la ausencia de parámetros para discernir la información real de la falsa o la parcialmente errónea.
¿Cuántos de estos problemas podrían evitarse con otra forma de vida?
El TDAH es para la Organización Mundial de la Salud un transtorno de neurodesarrollo, clasificada en el CIE – 11 en la Clasificación Internacional de Enfermedades en su 11 revisión. Esta versión de la clasificación de enfermedades de la OMS entró en vigencia en enero del 2022, es decir que el TDAH se trata de una enfermedad clasificada recientemente, pese a que hace años se diagnostica y medica.
En Argentina se empezó a hablar de TDAH principalmente en las escuelas y en los gabinetes pedagógicos. Junto con la reforma educativa neoliberal, la explosión de colegios privados bilingües que ofrecían planes de estudio que decían garantizar el éxito futuro profesional a las chicas y chicos, apareció la preocupación por este padecer, en principio de niñas y niños.
Fue esa década un momento «bisagra» en la historia del TDAH, que había ya aparecido en 1987 citado en manuales de psiquiatría en Estados Unidos, aunque recién en 1994 se establecieron por primera vez los subtipos que actualmente continúan vigentes en estudios académicos y profesionales de la salus: el que tiene preminencia «inatento», el «hiperactivo» y el «combinado».

