Las señales televisivas de noticias y portales digitales de Argentina están atravesando una caída de audiencias que parece no tener fin, según diversos informes que se dieron a conocer en los últimos días. ¿Los motivos? El principal es la tendencia actual a «endiosar» a la inteligencia artificial (IA) y pedirle resúmenes informativos que, de paso, colaboran con la desinformación general de la población.
Un informe sobre las mediciones de Kantar Ibope Media permite registrar una fuerte caída en los niveles de audiencia de los principales canales de noticias de Argentina durante abril de 2026, en comparación con los promedios registrados a lo largo de la última década. Los datos dan cuenta de un importante cambio en el modo en que consumen la información las y los argentinos. Los datos demuestran un desplome en la cantidad de público que representa la mitad del que había hace una década.
La medición mas reciente de la audiencia arroja los siguiente datos:

Las principales caídas fueron de La Nación +, Crónica y Canal 26. Y la mayor fidelidad de audiencia se encuentra en TN y C5N, según el mismo informe. La Nación + pasó de un promedio histórico de 2.30 a 0.86, Crónica TV de 2,20 llegó a 0.96 y Canal 26 de 1,50 a 0,69.
¿Los motivos? Son diversos (consumo masivo de redes sociales, falta de tiempo en la vida cotidiana para informarse, descreimento en el periodismo, desinformación) pero el más actual y, a la vez peligroso, es el uso popular de la IA, a la que se le piden resumenes informativos antes de salir de casa, reemplazando casi completamente la función de los noticieros televisivos de la primera mañana.
Una de las cuestiones que marcan estos cambios en la forma de informarse de la población, se sostiene en la formación de quienes tienen hoy entre 30 y 40 años, que ya adoptaron lo digital como su prinicipal modo de leer, estudiar, comprar y trabajar. Y son también quienes más usan en su vida cotidiana la IA, ante la amenaza que significa en sus oportunidad laborales, ya que cada día más las empresas automatizan las tareas.
La pandemia del Covid 19 y el aislamiento social preventivo agudizó el uso de lo digital en la vida cotidiana y como una forma de trabajar y encontrarse con las otras y los otros. Consecuentemente, también la forma de consumo de información.
Ante esta realidad, los medios de comunicación ensayan nuevas estrategias: podcasts que nos traen la información del día en 3 minutos, los periodistas que leen, en formativo auditivo sus propias notas publicadas en en portal de noticias y en el diario de papel, noticias de chimentos, espectáculos y de vida cotidiana en los horarios centrales de los noticieros de TV y espacios dedicados exclusivamente a lo que se publica en redes sociales, como una forma de amigarse con sus principales «enemigos».
La suscripción a los portales de noticias ya prácticamente fracasó como herramienta de financiamiento, ya que, según el último informe del Instittuo Reuters, sólo el 11 por ciento de los encuestados paga noticias on line en Argentina. Los portales de noticias más leídos en el país son Infobae y el del canal de noticias TN. Ninguno tiene sistema de suscripción de lectores.
De cualquier modo, y esto no es excusa, el fenómeno es mundial. En Estados Unidos, uno de los medios más tradicionales, The New York Times, mantiene audiencias relativamente jóvenes en su formato digital de suscripción. Quienes lo leen tienen una edad media de 42 años, mientras que las tres principales cadenas de TV abierta (CBS News, NBC News y ABC News) tienen audiencias mayores, con una edad media de entre 55 y 58 años. Sin embargo, el 19% de los adultos menores de 30 años no se informa regularmente por ninguna de estas fuentes y recurren a redes sociales e influencers, según una investigación de Pew Research Center.
Según el Insttituo Reuters se tiene que tener en cuenta también el fenómeno de «evasión de noticas» por parte de la población. ¿Qué es eso? Un nuevo término utilizado en los informes comunicacionales (news avoidance) que da cuenta de una tendencia mundial a limitar voluntariamente la exposición a la actualidad, ante la ansiedad, la saturación y la desconfianza que le ocasiona la lectura mediática. Este fenómeno tiene que ver también con las guerras, las crisis económicas y la sobreabundacia de información, que lleva a las personas a una especie de alienación que muchos quieren eliminar de sus vidas.
Todo esto representa un desafío para las y los comunicadores, sobre todo en la Argentina. Esta tendencia, impacta en los nuevos profesionales que buscan salidas laborales que no sean necesariamente el periodismo, una profesión que supo ser un boom en la Argentina de la recuperación democrática y la década de los 90 y que no logra recuperarse desde fines del siglo XX.

