La descripción pormenorizada de las estrategias de la pareja presidencial para buscar la reelección en 2027, que incluye acciones otrora denunciadas como prácticas mañosas propias del peronismo, convive en estos días con el previsible despliegue editorial mundialista, también con tonos típicos de la muy repudiada demagogia.
Títulos y notas de opinión repitieron el enfoque con eje en Karina Milei, de quien se dice que parece decidida a resignar absolutismo y prepotencia para aceptar acuerdos y prácticas que, para llegar al poder, su hermano había prometido exterminar.
El título de tapa de Clarín del domingo 12, “Karina Milei busca bajar la conflictividad por la interna con Caputo”, es un ejemplo de este enfoque. El artículo dice que además de enfriar los choques con el asesor, la funcionaria se propone una tregua con la senadora Bullrich y un acercamiento con gobernadores aliados o conversos.
El ejecutor del así llamado “acercamiento” es el flamante ministro Santilli, portador de la propuesta de eliminar las PASO porque no le convienen al oficialismo y usar listas “colectoras”, es decir boletas que lleven a Milei y luego candidatos provinciales seleccionados por los aliados.
Miri, Fioriti y Van der Kooy en Clarín, y Liotti y Rodríguez Yebra en La Nación, describieron estas modalidades, con alguna diversidad de detalles y matices.
EL “PLAN PLATITA” DEL MILEISMO
Hay coincidencia en que Santilli tiene que hacer promesas a los gobernadores: fondos para sostener administraciones en situación crítica. Un “plan platita”, titularían estos medios si la medida fuese adoptada por un gobernante que no fuera de su gusto.
Algunas de estas notas advierten que las promesas ya no son suficientes, porque varios mandatarios fueron defraudados en el pasado, pese a que se esmeraron en obsecuencia y traición a sus electorados cuando ordenaron votar en el Congreso los proyectos más retrógrados del oficialismo.
Como línea de fondo persiste en la gran mayoría de las notas una descripción según la cual el ministro Luis Caputo avanza en fortalecer una macroeconomía “exitosa”, aunque tenga un “flanco débil”, como lo nombró Miri, editor de Clarín: la amplia mayoría de la población la pasa mal, y esto puede ser un problemita en las urnas.
La descripción del panorama electoral deja siempre con pocas posibilidades a la oposición, estrategia muy bien alimentada por la disputa interna en el peronismo y, sobre todo, por los ataques al gobernador Kicillof. Por las dudas esto no alcance, se lanzan recordatorios una vez por semana.
El miércoles 8 La Nación tituló en página 11: “La interna del PJ escala, pero Kicillof sostiene a sus ministros cristinistas”. En el artículo no hay una sola fuente que haya tocado este tema, pero para engrosarlo se citan desacuerdos en el Senado provincial de dos semanas atrás. En suma, no había novedad alguna, fue solo una recreación propia de campaña electoral.
AVANZAN LOS DE MESSI, AVANZA LA DEMAGOGIA
A medida que la selección argentina cosecha triunfos los títulos son más grandes, la cantidad de páginas crece, los elogios se multiplican. Esto es lógico: son empresas comerciales y, así como si hay triunfo se venden más camisetas, también se venden más ejemplares, se ve más televisión, circula más y más publicidad.
La amplia mayoría de relatores televisivos ya abandonaron por completo toda función periodística: son fanáticos desaforados que hostigan a los árbitros cuando no cobran a favor y le reclaman expulsiones de adversarios. También se les quiebra oportunamente la voz con los goles albicelestes. Previsible: hay buen dinero en juego y son parte de una maquinaria diseñada para acumularlo.
En los diarios llama un poco más la atención esta demagogia futbolera, que se expresa en llevar a espacios ínfimos los reclamos de Egipto o burlarse de ellos, o en dejar en segundo plano que –parece- el combinado no está jugando bien pero se sostiene con “coraje”, que parece es como el dulce de leche, un invento argentino.
Entre estas desmesuras, tal vez las más sorprendente fue la de la edición digital de La Nación el domingo 12, por venir de quien viene. A toda pantalla durante el primer tramo de la mañana, el título principal comenzaba con la frase: “El que no salta es un inglés”. Conversión demagógica del diario opuesto históricamente a todo proyecto de rasgos nacionales y promotor de la “Argentina abierta al mundo”, eufemismo que convalida la entrega de la soberanía y los recursos naturales.
Los estropicios de la FIFA, que llegaron a uno de sus extremos con el acatamiento a un pedido de Donald Trump para no aplicar la suspensión reglamentaria a un jugador estadounidense, tuvieron un enfoque singular del editor Abascal, de Clarín, el martes 7: “Trump e Infantino son indefendibles, pero los nuestros son peores”.
COSITAS QUE QUEDAN EN SEGUNDO PLANO
El miércoles 8, bien abajo en la página 13, Clarín publicó una noticia: Ercolini sobreseyó a Arribas y Majdalani, cabecillas de la maquinaria macrista de espionaje, en una causa por bases de operaciones de la entonces SIDE.
Quien diera con la novedad perdida se encontraba con esta descripción: el sobreseimiento es en una causa impulsada por el “juez K” Alejo Ramos Padilla, que “denunció con grandilocuencia” el espionaje a políticos, sindicalistas, jueces y fiscales, atribuido a una red en vinculación con Marcelo D’Alessio. Faltó un detalle: este “experto en seguridad” fue asesor de Patricia Bullrich y columnista de Clarín.

