Leopoldo Maldonado, flamante relator especial sobre Libertad de Opinión y de Expresión de Naciones Unidas, advirtió que las corporaciones que controlan las redes digitales (redes sociales) conforman un “oligopolio opaco”, y esto representa un “problema estructural” para los países, como lo es también la administración y control de internet.
Asimismo, “hay opacidad en términos de los algoritmos, en el uso de herramientas de inteligencia artificial”, al tiempo que las corporaciones tecnológicas “están violando la propiedad intelectual de los periodistas, lo que está generando un enorme golpe económico”, agregó.
Maldonado, mexicano, fue designado en julio de 2026 como responsable de la Relatoría de la ONU. Venía desempeñándose como director regional en México y Centroamérica de Artículo 19, la organización internacional fundada en 1987 y que tomó ese nombre por el artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que se refiere a la libertad de expresión.
EL PODER DE LAS PLATAFORMAS
Sobre las empresas que dominan el ambiente digital y que tienen influencia creciente en el universo de la comunicación, Maldonado declaró a Deutsche Welle que “hay un problema estructural muy grave. Al estar en unas cuantas manos, las plataformas son los dueños de la cancha, del balón, el árbitro. Ellos deciden quién gana y quién pierde en esta dinámica de la visibilidad y del algoritmo”.
“Así moldean la conversación y están teniendo una responsabilidad muy grande en los procesos de polarización y desinformación. Porque los propietarios de estas plataformas no solo tienen intereses económicos, sino también políticos e ideológicos. Plantean un discurso de incompatibilidad entre tecnología y derechos, pero no debe ser así”, explicó.
Acerca de la forma de enfrentar este problema y las medidas adoptadas por varios países, de tenor diverso, el relator dijo que las corporaciones tecnológicas “deben sujetarse a un marco normativo basado en los estándares internacionales de derechos humanos y de libertad de expresión”.
Maldonado explicó que “la autorregulación no fue suficiente”, por lo que las empresas “tienen que transitar a otro tipo de regulación democrática, en donde existan precisamente reglas del debido proceso, transparencia, posibilidad de recursar las remociones de contenido, incluso de cuentas. Y que como empresas se tienen que apegar a los estándares de derechos humanos, no están absueltas de ello”.
LA EXPERIENCIA DE BRASIL
El multimedio alemán le preguntó entonces por la experiencia de Brasil, en tanto país que “más ha avanzado en torcerle la mano a las plataformas y ha obligado a Elon Musk a remover contenido, cerrar cuentas, pagar multas y tener una oficina” en el país.
El funcionario de la ONU respondió que “hay cosas que afinar del marco civil de Brasil, pero sin duda está tomando cartas en el asunto”.
No obstante, “este tipo de regulaciones serán difíciles de implementar de manera aislada”, por la dificultad de un solo país para contener “este poderío” de las empresas, “más cuando hoy tienen el respaldo de la principal potencia económica”, dijo en referencia a Estados Unidos, donde el gobierno del magnate ultraderechista Donald Trump tiene una alianza con los dueños de las corporaciones más poderosas del sector, que obtienen del Estado contratos multimillonarios.
En consecuencia, dijo Maldonado, “necesitamos modelos regionales e inclusive internacionales” para enfrentar ese poder.

