“Robo asombroso” de las corporaciones tecnológicas a los medios informativos

Revelaciones recientes sobre el juicio que The New York Times emprendió contra compañías tecnológicas por el uso inconsulto y sin reconocimiento de derechos de sus contenidos incluyen la admisión de un directivo de Microsoft sobre que esa práctica consumó “un robo asombroso, de proporciones sin precedentes”.


El periódico demandó a OpenAI, por su sistema de inteligencia artificial ChatGPT, y a Microsoft, por Copilot, por entender que entrenaron los dispositivos con millones de sus publicaciones, en lo que constituye un “uso indebido” de sus noticias.


La demanda, a la que se sumaron otros medios de comunicación, sostiene que los dispositivos de IA usaron 3,9 millones de publicaciones del The New York Times, y otros 7,3 millones de artículos de Orange County Register, New York Daily News, Chicago Tribune, Orlando Sentinel, Denver Post y Mercury News.


El litigio tiene significación profunda, mucho más allá de los medios específicos involucrados y del territorio de Estados Unidos, ya que publicaciones de todo el mundo afrontan un descenso de ingresos del público a sus espacios, por la tendencia a consultar directamente a las IA.


Pero, como se sabe, estos dispositivos no tienen redacciones, no pagan sueldos a periodistas ni hacen ninguna clase de indagación: solo toman sin consulta lo ya publicado y le dan una redacción automatizada.


PÉRDIDA PROFUNDA DE SUSCRIPCIONES


Precisamente, la demanda en cuestión da cuenta de descensos de entre 83 y 93 por ciento en los ingresos a The New York Times, es decir “clics” de usuarios que recurren directamente a las IA.


En el mismo sentido, Orange County Register y Daily News dijeron que casi un tercio de sus suscriptores declararon que no renuevan sus abonos porque usan esos dispositivos.


La cifra trepa a 36 por ciento de suscriptores de The New York Times. Son quienes dicen que usan ChatGPT y ya “no necesitan” las noticias del diario.


Documentos del proceso difundidos públicamente dan cuenta de que Brent Hecht, director de Ciencia Aplicada en Microsoft, dijo en su condición de testigo: “Fue un robo asombroso, de proporciones sin precedentes, quizás el mayor robo del trabajo ajeno en la historia de la humanidad”.


Hecht expresó también que la IA generó un “bucle de perdición” (doom loop), referencia a que los dispositivos se apropiaron de gran cantidad de información, lo que pone en crisis económica a los medios, que quedan con capacidad disminuida para generar contenidos, y entonces las máquinas tendrán menos insumos para abastecerse.


LA SUSTITUCIÓN DE LOS MEDIOS


Sin embargo, el concepto de los propietarios de las empresas tecnológicas es que sus dispositivos sustituyen a los medios. En el marco de la demanda entablada por el diario neoyorquino, circuló una versión sobre la existencia de documentos internos a nombre de Nick Turley, directivo de OpenAI, en los que afirma que los productos de su compañía “son ampliamente sustitutivos, punto”, y “se volverán cada vez más sustitutivos, a medida que mejoren”.


Sin embargo, no queda claro de qué se van a nutrir las IA con el empobrecimiento progresivo de los sistemas de medios convencionales, especialmente prensa gráfica, para mantener sus interacciones en las que ofrecen información.


Por su parte, San Altman, directivo de OpenAI, dueña de ChatGPT, dijo que este sistema es “un reemplazo de Google”, en la búsqueda de noticias.


El litigio está en curso en el Distrito Sur de Nueva York y pone en danza la hipótesis de indemnizaciones para los medios de entre 500 y 2.500 millones de dólares.


Unos 150 medios de varias regiones de Estados Unidos se sumaron a la demanda en septiembre de 2026. Una versión lanzada por Crypto Briefing sostiene que en el expediente se afirma que OpenAI tiene una base interna de datos que contiene 78 millones de intercambios con ChatGPT susceptibles de ser consideradas violaciones a los derechos de autor. La compañía lo negó.


Ante la declaración de Hecht en sede judicial, tomada como admisión de los delitos reprochados, Microsoft dijo que solo es “la perspectiva individual de un empleado” y que sus alegaciones durante el proceso se basan en considerar que su IA, Copilot, hace un “uso transformador” de los contenidos, por lo que no puede ser considerada “un sustituto del periodismo de los editores”.


TRUMP DEFIENDE LOS INTERESES DE LAS COMPAÑÍAS


El gobierno del presidente Donald Trump se movió para respaldar a las compañías, cuyos propietarios son aliados políticos estrechos.


En efecto, el Departamento de Justicia presentó el 1 de septiembre un escrito como amicus curiae para apoyar el argumento de OpenAI sobre “uso justo” de los contenidos, llevando el asunto al concepto del derecho anglosajón de fair use, que habilita el empleo de material protegido por derechos de autor sin necesidad de autorización, aunque bajo ciertos parámetros.


Este escrito consideró que el denominado “entrenamiento” de las IA, es decir el abastecimiento de datos para ampliar su capacidad de respuesta, es importante en la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial que el ultraderechista Trump impulsa constantemente en clave de competencia geopolítica con China.

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