La situación en Cuba, bajo el asedio estadounidense por el bloqueo y ahora por amenazas reiteradas de intervención militar, es presentada en los títulos principales de Clarín y La Nación, dos de los medios más poderosos de Buenos Aires, al ritmo de los pronunciamientos y acciones del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump.
No obstante, la visibilidad de estas presentaciones, es decir en las portadas de las ediciones impresas de ambos diarios o entre los primeros enunciados de las versiones digitales, exhibe cierta discontinuidad. En marzo ambos diarios reunieron siete titulares en tapa, no incluyeron ninguno en abril y publicaron diez hasta el sábado 23 de mayo.
Cuando no se refieren a acciones o anuncios estadounidenses, los títulos de ambos diarios presentan a Cuba en una situación de colapso o crisis terminal, basándose en las carencias históricas que el país sufre a raíz del bloqueo que Estados Unidos viene aplicando desde hace más de 60 años.
EL IMPACTO DEL ATAQUE A VENEZUELA
Además, las carencias se agravaron cuando Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela, el 3 de enero de 2026, tomó prisionero y sacó del país al presidente, Nicolás Maduro, y comenzó a digitar decisiones en Caracas, entre las cuales una de las primeras fue la interrupción de los acuerdos y la cooperación con Cuba, con grave impacto sobre todo en el campo del abastecimiento de petróleo.
La Comunicación hace Clic realiza un registro diario de los títulos de tapa de Clarín y La Nación, así como sus equivalentes en las versiones digitales a primera hora de la mañana, lo que incluye también a Infobae, que en el período referido no incluyó informaciones sobre Cuba en los espacios más destacados.
“Cuba admite que negocia con Trump una salida a la crisis”, tituló Clarín en su edición impresa del 14 de marzo. En la versión digital, el enunciado fue este: “Tras la caída de Maduro. En pleno colapso económico por el bloqueo de petróleo, el régimen de Cuba confirma negociaciones con EEUU”. El mismo día, la edición impresa de La Nación incluyó: “Bajo fuerte presión, Cuba dialoga con EEUU”.
“COLAPSO”, “RABIA” Y “CUBA EN EL LÍMITE”
En los días siguientes, ambos diarios dieron enfoques muy similares, incluso con las mismas palabras. A saber:
-15 de marzo, Clarín impreso. “La rabia en Cuba: quemaron una sede del PC”.
-17 de marzo, Clarín impreso. “El colapso cubano: por primera vez toda la isla se queda a oscuras”.
-17 de marzo, La Nación impresa. “Cuba, más cerca del colapso: apagón total en la isla”
-23 de marzo. Clarín impreso. “Cuba, en el límite: segundo apagón total en menos de una semana”.
La ausencia de títulos principales fue total en abril, lo que se inscribe en el contexto del comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el Líbano, que insumió grandes espacios, así como la repercusión de este conflicto bélico en los mercados petroleros.
El 2 de mayo, Clarín mantuvo su enfoque crítico sobre el país, pero en este caso recurriendo a declaraciones del escritor Leonador Padura, quien dijo, según el título del diario: «Cuba vive una ficción que ya no alcanza».
El mismo día, La Nación incluyó este enunciado entre los primeros seis de la versión digital: «’Casi de inmediato’. Trump amenazó con tomar el control de Cuba y trasladar un portaaviones a «100 metros» de la costa”.
Y a partir del 16 de mayo, los títulos sobre el tema adquirieron más continuidad, a partir del anuncio estadounidense de una imputación al ex presidente Raúl Castro.
“Estados Unidos procesará a Raúl Castro y podría terminar preso como Maduro” (Clarín, 16 de mayo); “Presión sobre Cuba: EEUU imputó por asesinato a Raúl Castro” (Clarín, 21 de mayo). “EEUU aumenta la presión sobre Cuba y procesa a Castro por homicidio (La Nación, 21 de mayo).
Por último, según el registro de CLIC, ambos diarios adoptaron línea editorial idéntica para referirse a las manifestaciones masivas en Cuba, realizadas como respuesta a la amenaza de intervención estadounidense.
“El régimen cubano reactiva las marchas masivas” (Clarín digital, 22 de mayo); “Acorralado, el régimen cubano intenta abroquelarse” (La Nación impresa, 23 de mayo).
Ambos enunciados, como se ve, intentan restarle autenticidad política a las manifestaciones por la vía de atribuirlas a acciones del “régimen”.

