El ecosistema mediático de Argentina está atravesando un período de transición, en el cuál los medios tradicionales siguen peleando espacio y tratando de sostener el apoyo publicitario, mientras la crisis de confiabilidad de las audiencias en relación a las noticias crece cada día un poco más, según un informe elaborado por Eugenia Mitchelstein y Pablo Boczkowski, del Centro de Estudios sobre Medios y Sociedad en Argentina (MESO).
En las provincias argentinas hay un desierto informativo, que se agrava porque lo que ocurre en el interior del país suele estar ausente en la agenda de los medios nacionales. Más del 40% del país no tiene medios locales y en aquellos espacios que se generan noticias de las provincias las condiciones laborales de las y los periodistas son de gran pecariedad y con poco acceso a la información y las fuentes, según el Foro de periodismo argentino (FOPEA).
A esto hay que sumarle el hecho de que ejercer el periodismo, además se convirtió en Argentina en una tarea de riesgo. Esta semana, durante la manifestación masiva frente al Congreso que reunió los reclamos universitarios, de la discapacidad, y quienes piden la derogación de DNU 70, el sindicato de la prensa Sipreba denunció al menos 7 trabajadores/as de la comunicación baleadas/os y decenas de heridos.
¿El peor momento de la prensa argentina?
La prensa argentina está atravesando uno de los peores momentos de su historia, con la excepción de la etapa de la dictadura cívico militar. Acosada por el Gobierno Nacional en todos los frentes, con salarios cada vez más magros, multiempleo para sobrevivir y con un impacto cada vez más agresivo del uso de las tecnologías y la inteligencia artificial en la producción de contenidos, las y los periodistas tienen serias dusas sobre el futuro de esta profesión.
En un panorama mediático muy polarizado, el interés por las noticias continúa bajo por parte de las audiencias argentinas. El 43% de los encuestados afirma estar muy interesado por ellas. Y cuanso se les pregunta sobre la confianza en los medios de comunicación sólo el 26% cree en lo que informan, según el informe de junio de este año para el país, publicado por el Instituto Reuters.
Pese a ello, el consumo semanal de noticias se mantiene estable y hasta subió su porcentaje de consumo a través de las redes sociales. Casi uno de cada diez personas admiten que ahora leen las noticias mediante chatbots de IA: es un aumento de 4 puntos porcentuales con respecto a 2025.
El panorama del negocio de la comunicación sigue presentandose muy complejo porque la proporción de personas que pagan por las noticias sigue siendo muy baja: sólo el 10%. Es necesario aclarar que la falta de interés por la información es un fenómeno global, no solamente algo local.
Muchas personas se informan a través de las noticias comentadas en redes sociales por influencers o los newsletter que envían por su cuenta algunos periodistas. Estos medios de comunicación no tradicionales pueden colaborar con la desinformación ya que no tienen responsabilidad pública como, en cambio sí lo tiene un periodista profesional o un medio de comunicación con cierta trayectoria y prestigio.
De cualquier manera, la desinformación, la escasez de fuentes utilizadas, la falta de diversidad y de calidad de los relatos periodísticos, es consecuencia de diversos factores que tienen poco que ver con las marcas de los medios informativos y las trayectorias. Los problemas de la prensa son consecuencia de la falta de publicidad, el compromiso con los proyectos políticos, la falta de conducciones que vengan del periodismo, la poca inversión, la precariedad en las condiciones del trabajo y el consecuente multiempleo de las y los periodistas que además carecen de la capacitación periódica que su tarea requiere.
En el siguiente cuadro se ve con claridad cómo las redes sociales como fuente de la información se acerca cada vez más a los medios on line y cómo desciende la televisión y los medios impresos.
A continuación puede analizarse la caida en el cuadro la evolución de la caida de la confianza declarada por las audiencias argentinas en torno a las noticias, en general, en los últimos nueve años.

