Reseña de medios / Ocultamiento de la represión

Clarín, La Nación e Infobae coincidieron en un ocultamiento alevoso de la represión lanzada por el gobierno el jueves 15, con articulistas y analistas que eludieron reconocer tanto el peso de las manifestaciones en todo el país como la afectación palpable a la democracia que evidencian la restricción al derecho a manifestarse y el ataque permanente de las fuerzas estatales a las y los periodistas.


Los títulos de tapa del viernes fueron ampliamente funcionales al régimen cuyo presidente suele insultarlos: se enfocaron únicamente en la violencia que el relato oficial atribuyó a “encapuchados”, supuestos militantes de izquierda o anarquistas.


Los textos “noticiosos” -una forma de decir-, ignoraron por completo las denuncias de infiltración de agentes gubernamentales que buscaron y consiguieron que la imagen predominante de la jornada no fuera la multitud movilizada en defensa de las universidades, sino “enfrentamientos” y piedrazos.


Tampoco incluyeron las denuncias, de gran cantidad de dirigentes, acerca de la desmesura del operativo represivo montado por la ministra Monteoliva, que quiere superar en brutalidad y totalitarismo a su mentora y predecesora, Pata Bullrich.


La censura informativa se extendió a los espacios de opinión desde el viernes hasta el domingo. No hubo un solo columnista que incluyera siquiera como hipótesis una mención a la afectación al Estado de Derecho que sufre la población argentina.


AVAL EDITORIAL A LA REPRESIÓN


“Choques con la policía”, “policías heridos” y “daños por $ 90 millones” fueron los ejes destacados el viernes 16, de la mano de gacetillas gubernamentales. Las fotografías en las portadas de Clarín y La Nación fueron elegidas para apuntalar crónicas que ocultaron la magnitud de la protesta y no dedicaron una línea el despliegue de las fuerzas represivas. Ninguna imagen del agente de seguridad que se asomó con su arma, apuntó directo y disparó al tórax de un periodista.


El viernes Infobae se distinguió notablemente con una serie de 25 fotos de las protestas en todo el país, con la movilización de cientos de miles de personas, aspecto completamente ignorado por Clarín y La Nación.


La nota de opinión de Jacquelin en La Nación incluyó por fin una mención a los infiltrados y habló de “arrestos al boleo muy poco sostenibles”. Si bien tímida, es una de las muy pocas críticas a la represión.


El sábado 17, Roa en Clarín enumera hipótesis: fueron izquierdistas “marginales”, o provocadores, o barrabravas contratados por la policía. Su sagacidad, y la de su medio, no le permite determinar de qué se trata, pero sí llega a escribir que “la UBA” perdió el control de la marcha, cuyo final –admite tal vez sin darse cuenta- fue funcional al gobierno.


El domingo, Kirschbaum y Fioriti tratan temas diversos en sus extensas notas, pero ninguno enfoca el hecho político que representó la jornada de protesta, mucho menos el operativo represivo y la restricción a las libertades.


Liotti en La Nación también eligió una agenda política que elude los hechos del jueves y todos sus significados. Si los mencionó la nota de Laborda, quien tipeó: “los episodios de violencia no deslegitimaron los reclamos, pero sí la metodología”. Parece que el opinador quiere poner en duda el derecho a manifestarse y a protestar.

Y luego remata con la sugerencia de abrir la discusión sobre el financiamiento de las universidades, con un arancelamiento parcial. Más oficialista no se consigue.


Solo Rodríguez Yebra se atreve a usar la palabra “represión”. En tanto, la nota política de cabecera el domingo por la mañana en Infobae examinó toda la agenda política: interna oficialista y opositora, economía, encuestas, discapacidad, decreto 70, Congreso, pero no el reclamo universitario, los cientos de miles de personas en las calles el jueves, la represión indiscriminada, el Estado de Derecho condicionado.


UN POCO DE MILEI BUENO, MUCHO DE KICILLOF MALO


Milei hizo otro paseito a Estados Unidos, para uno de esos “premios” que sectores de ultraderecha gustan regalarle. Clarín y La Nación publicaron notas gemelas, increíblemente parecidas en estructura, desarrollo, conceptos y lenguaje.


Unos “inversores” elogiaron “el tono moderado del presidente”; “algunos” expresaron preocupación por la falta de crecimiento económico y “muchos” por el “riesgo” de derrota oficialista en las elecciones de 2027. La nota de Clarín lleva firma de Paula Lugones, la de La Nación no incluyó ninguna, pero en realidad parece el texto de una misma fuente, copiado y pegado.


Y si bien falta un año para la votación, la campaña editorial contra la oposición está desatada. El lunes 12, Clarín tituló en tapa: “Ya hay más de doce anotados en la interna para suceder a Kicillof”. Y el viernes 16: “A dos meses de las vacaciones, sube 17% la VTV en Provincia”.


Tampoco consigue descanso el presidente de la AFA, Claudio Tapia, objeto de títulos de portada al menos día por medio. Las acusaciones en su contra son consideradas siempre más importantes que cualquier hecho de corrupción mileista, aunque es cierto que la justicia está para esto totalmente paralizada: sea ANDIS, los 1.023 millones de dólares que dilapidó el ministro Caputo, $LIBRA, Adorni, préstamos del Nación, entrega por monedas de AYSA, valijas de amigos del poder sin control, etc.

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