El periodismo de investigación expresa la posibilidad de enfrentar a un poder y actuar en favor de personas vulneradas o privadas de derechos, por lo que se desarrolla con la pulsión o el deseo de cambiar el mundo, aún en condiciones muy adversas para el oficio como las que enfrenta actualmente en la Argentina, dijo la periodista y escritora Miriam Lewin.
En rigor, advirtió, “todo el periodismo debería ser de investigación”, para quien comunica no se transforme en “propalador del poder”. Es decir, “cualquier comunicación que nos llegue de una institución, del gobierno, de la policía, de las Fuerzas Armadas, de cualquier fuente, tiene que ser contrastada, escrudiñada, analizada, y no nos podemos quedar con esa única fuente, no podemos cortar y pegar”.
Miriam Lewin, quien trabajó en los equipos periodísticos de los ciclos Telenoche Investiga y PuntoDoc, es autora de investigaciones numerosas, algunas de las cuales se desarrollaron inicialmente en esos espacios y adoptaron el formato de libro, como es el caso de “Skyvan. Aviones, pilotos y archivos secretos”, e “Iosi, el espía arrepentido”, que publicó junto con Horacio Lutzki.
Otra de sus investigaciones fue la referida al cura Julio Grassi, quien estaba a cargo de la fundación Felices Los Niños y fue condenado a 15 años de prisión por dos hechos de abuso infantil y corrupción de menores agravada, como lo expresa el lenguaje judicial, cometidos a mediados de los años 90 en el Gran Buenos Aires. La condena fue dictada en junio de 2009.
Esta investigación, informó la periodista y escritora, será también editada en formato de libro, durante 2026.
PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN EN RIESGO
Lewin analizó el estado del periodismo de investigación durante un encuentro organizado por La Comunicación Hace Clic a través de su canal de YouTube, transmitida en vivo, que fue seguida especialmente por estudiantes de comunicación y que está disponible en esa plataforma.
“El periodismo es una profesión hermosa, y dentro de ella el periodismo de investigación es lo más fascinante, porque en general los y las jóvenes tienen la pulsión de cambiar el mundo”, dijo, y agregó que durante su trabajo en Telenoche Investiga “tenía la utopía al alcance de la mano, sentía que con el periodismo de investigación podía amplificar la voz de los débiles, me sentía como una pequeña vengadora. Es una visión muy épica del periodismo de investigación, pero es la que yo tenía hace veinte años”.
Explicó que es imprescindible tener presente la necesidad de verificar y contrastar toda noticia que un periodista reciba, aún tomando en cuenta lo complicado que ello es en el presente por “el contexto de precarización que están sufriendo nuestros colegas”.
Es que, prosiguió, “es absolutamente imposible pensar que se puede llevar a cabo una tarea periodística con la presión por llegar a fin de mes, la pauperización extrema de los y las profesionales, que nos está llevando a este disparate”.
Citó un caso que conoció recientemente, cuando en una entrevista de trabajo para un portal se le expresó a la persona que se postulaba el requerimiento de publicar una nota cada 15 minutos. “La única forma de hacerlo es cortar y pegar, y robar contenido producido por otros medios, sin verificar ningún tipo de información, o usar la inteligencia artificial”, advirtió.
LOS HECHOS DE INTERÉS PÚBLICO
Lewin dijo que a veces se confunde periodismo de investigación con el informe periodístico. Es que “cuando hacemos periodismo de investigación estamos tratando de iluminar, de exponer una zona de la realidad que el poder, económico, político, religioso, quiere mantener oculta. Hacemos salir a la luz algo que el poder quiere mantener oculto. Y tiene que ser de interés público”.
Esto es muy diferente, explicó, a la intención de revelar decisiones personales, como la orientación sexual de una persona, que se expresa en un ámbito individual y no involucra avasallamientos u ofensas de ninguna clase.
Hay que tomar en cuenta, explicó también, que “todas las investigaciones periodísticas y casi toda la información puede generar un daño. Pero tenemos que sopesar si el bien público que genera una investigación supera ese daño. Si no lo supera, la investigación no tiene sentido”.
“Si estamos tratando de proteger a un grupo vulnerable, percibiendo que están siendo vulnerados sus derechos por una persona con poder, y exponemos a esta persona con poder, ponemos de manifiesto el delito o la falta ética grave que esté cometiendo, estamos beneficiando a ese grupo vulnerable. Sí, estamos dañando la intimidad de esa persona, tal vez le estamos generando un daño en su entorno profesional o familiar, sí, pero hay muchas otras personas más vulnerables que él a las que estamos defendiendo”, argumentó.
CÓMO PROCEDER ANTE UNA DENUNCIA
Cuando un o una periodista recibe una denuncia debe acometer un trabajo de verificación. “En principio, recabar testimonios, verificarlos, convencer a los declarantes o denunciantes que acudan a la justicia, porque nuestra función como periodistas no es producir pruebas judiciales, es producir documentos periodísticos”.
Sin embargo, “además de periodistas somos ciudadanos, y le da mucha potencia a una investigación” que lo que genere “se convierta en prueba judicial. En Telenoche Investiga hacíamos cámaras ocultas y le pedíamos a un escribano, antes de salir a grabar, que verificara cuál era el cassette en el que se grababa y después se lo entregábamos, y se sellaba para que hubiera posibilidad de usarlo judicialmente”.
Además de dedicarse a la verificación del caso, explicó Lewin, “hay que informarse, prepararse, capacitarse”, para lo cual –dijo- se puede recurrir a materiales de orientación y guías de trabajo publicadas por la Defensoría del Público, de la que estuvo a cargo entre 2020 y 2024, y que siguen disponibles en su sitio oficial.
“Tenemos que nutrirnos de los conocimientos de los especialistas en el tema que estemos tratando. Tenemos que respaldarnos con el acompañamiento de especialistas”, insistió.
Ante una pregunta de la audiencia, Lewin expresó también que “se requiere perserverancia, mucho tiempo, y se requiere respaldo. Porque a veces, cuanto más delicado es un tema, y cuanto más profundamente el bisturí de un periodista de investigación incide en el poder, más fuertes son las represalias”.
En ocasiones, esas represalias “toman la forma de demandas judiciales. Entonces, es muy interesante tener el respaldo de la empresa para la que trabajás, y si trabajamos solos que tengamos el asesoramiento de un amigo o amiga abogada, o de algún profesional del derecho, que puede ser de una ONG que esté interesada en el tema, que nos vaya guiando”, agregó.
LA DEROGACIÓN DEL ESTATUTO DEL PERIODISTA
Volvió a citar entonces el contexto “de precarización, de orfandad”, dada la derogación a partir de 2027 del Estatuto del Periodista impuesta en la ley de reducción y eliminación de derechos laborales (“reforma laboral”) aprobada por el gobierno de Javier Milei y sus aliados.
Esa norma establece protección especial para las y los periodistas que se nieguen a desarrollar contenidos contrarios a sus principios y estándares especiales de indemnización por despido en caso de represalias por lo que publican, por ejemplo a pedido de un poder político o empresarial, o simplemente de un comerciante que paga publicidad en el medio de que se trate.
“Hoy, en este contexto, el periodismo de investigación está prácticamente condenado a muerte, porque no hay garantías de que conserves el trabajo si te metés con el poder”, en cualquiera de sus formas, explicó.
Ante una consulta sobre los consorcios de investigación, Lewin dijo que “son experiencias muy positivas, pero me llamó mucho la atención que de los resultados de estas investigaciones descomunales, que reúnen cientos de voluntades, decenas de medios y mucho esfuerzo, cada medio, según su orientación política-ideológica, publica una fracción. Me llamó la atención quiénes aparecían en el diario La Nación, o quiénes aparecían en Página/12” acerca de personas investigadas por esos consorcios.
En suma, advirtió, las publicaciones parciales o recortadas “tienden a bajarle el precio a estas investigaciones”.
Insistió en que el Estatuto del Periodista da a las y los trabajadores la posibilidad de rechazar exigencias editoriales de la patronal. “De hecho, alguna vez me resistí a firmar una nota, me resistí a ponerle la voz a una nota con la que no estaba de acuerdo. Lo pude hacer y no tuvo consecuencias, o al menos no tuvo consecuencias inmediatas, porque hacía 25 años que trabajaba en el mismo medio. ¿Pero qué espacio tendría un pibe de 25 años que lleva dos años en una empresa?”, preguntó.
Tras explicar la necesidad de que las y los periodistas tomen máximas prevenciones ante los contenidos en redes y plataformas digitales, Lewin trató el tema de la gran diversidad de intereses y negocios que numerosas empresas de medios tienen en la actualidad.
Al respecto, dijo que “el periodismo era mejor cuando los medios de comunicación estaban en manos de empresarios que se dedicaban solamente a la comunicación”, y no como sucede ahora en varios casos, en que sus intereses están diversificados en muchos otros campos, como las telecomunicaciones, el agro, el sector financiero, etc.
LAS REDES, UNA POSIBILIDAD DE ACCIÓN
Estudiantes de periodismo de Nuesta Voz, de Resistencia, Chaco, conectados a la transmisión en vivo de La Comunicación Hace Clic, pidieron a Lewin un mensaje específico sobre el futuro de su actividad.
Fue entonces cuando la periodista y escritora les habló de la pulsión de “cambiar el mundo”, y además citó el recurso de las redes y plataformas digitales.
El ecosistema de comunicación, dijo, contiene “la posibilidad de empoderarse”, ya que un usuario de una cuenta de X (ex Twitter) o de Instagram, “puede llegar a cualquier lado, puede comunicarse con cualquier líder político del mundo, incluso (Donald) Trump, y si el mensaje es el adecuado, a lo mejor ese mensaje se viraliza y se amplifica. Y desde tu computadora podés hacer una radio por streaming, y aunque nadie te contrate, porque hay una enorme fila de desocupados, además de ser repartidor de Rapi o Pedidos Ya o manejar un Uber, podés despuntar el vicio, investigar y publicar, repito, con el asesoramiento de un profesional del derecho, siempre”.
Aclaró que esa posibilidad hay que tenerla en cuenta sin olvidar que “hay una contracara de las redes y plataformas”, por las noticias falsas, los hechos no verificados, los discursos violentos y de odio.
Recomendó, también, “estar agrupados en donde haya un sindicato, estar agrupados también para el ejercicio ético de la profesión. No creo mucho en los códigos de ética, creo que la ética es un ejercicio colectivo, un ejercicio grupal”.
Asimismo, pidió la constatación presencial de los hechos, el diálogo cara a cara con las fuentes e interactuar en las redacciones, aprender de las y los demás, y debatir en grupo.
Luego insistió en destacar, “más allá del costado oscuro de las redes y de internet, el enorme poder democratizador, dado en que nosotros, con un celular, podamos reflejar la realidad por más que no seamos periodistas. Supongamos, ¿qué habría pasado si no hubiera estado filmado por celulares el episodio de George Floyd?”, el ciudadano negro asesinado por la policía el 25 de mayo de 2020 en Mineápolis.
Ese día, recordó Lewin, “había un montón de cámaras filmando. Tenemos en nuestras manos permanentemente un arma que al poder le molesta, un arma que vigila e interpela al poder”.

