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    El problema no son las amenazas, sino que la información no amplifique la viralización

    Ningún medio permite tan rápido y tan eficientemente hacer circular una amenaza como las redes sociales y más preciso aún, como lo hace un reto viral de TikTok. Esta semana quedó demostrada la extensión y repercusión en las familias, en chicos y chicas y hasta entre la autoridades educativas de un mensaje casi mafioso que se pintó en los baños de escuelas de al menos cinco provincias en Argentina: Mañana tiroteo 15/4, ¡no vengan!

    Todo esto a quince días de la masacre escolar ocurrida en la provincia de Santa Fe, cuyo origen aún se está investigando.

    Inmediatamente se desató el miedo en las familias y las autoridades escolares. Probablemente es sólo una amenaza, pero ¿y si pasa en algún lado? ¿o si esto desata algún fenómeno de identificación de algún pibe o piba con algún tipo de enfermedad de salud mental?

    La teoría de los investigadores de lo que pasó en San Cristóbal alude a que hay jóvenes que adhieren a subculturas digitales que operan tanto en la fascinación por los crímenes reales, como hacia aquellos que pasan en las plataformas digitales. “El antecedente de este tipo de fenómenos se remonta a la masacre de Columbine en 1999, y desde entonces se han consolidado comunidades digitales, principalmente integradas por jóvenes, que replican estos patrones de conducta”, declaró el 30 de marzo último la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en conferencia de prensa junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.

    ¿Qué es un reto viral?

    ¿Reto viral? ¿Qué es? Es la traducción al español de viral challenge, una invitación a realizar algo específico, una acción generalmente muy arriesgada, que puede tener consecuencias inesperadas y que rápidamente se difunde en redes sociales para que los usuarios las compartan en sus cuentas y así hacer crecer la difusión para que llegue a ser una acción de participación masiva.

    Los retos virales son parte de la cultura adolescente y se convocan por redes sociales. TikTok es una de la que más viraliza estas propuestas.

    Existen numerosos retos virales peligrosos que circulan por diferentes redes sociales. A continuación, se presentan algunos ejemplos representativos.

    Algunas de las acciones riesgosas a las que se desafió a adolescentes por redes, con riesgos inestimables fueron:

    • El riesgo mayor de estos «juegos» adolescentes es que la tecnología les permite ahora transmitir en vivo o colocarlo en plataformas que permiten la viralización de piezas, sin que medie ninguna persona física que pueda medir los riesgos de hacer masivo ese mensaje.
    • El juego del desmayo. Consiste en aguantar la respiración el máximo posible hasta perder el conocimiento. Este reto trajo como consecuencia en 2022 la muerte cerebral de un niño en Inglaterra.
    • El que se duerma último gana. Se trata de tomar diazepam o clonazepam y que gane el que consiga estar el mayor tiempo posible despierto. Consecuencias: intoxicaciones graves o incluso algunas muertes.
    • Superman challenge. Se hacen los videos o las transmisiones en vivo que dan cita en un mismo lugar a dos o más personas. Una de ellas se coloca en postura de superhéroe, mientras la otra u otras dos personas se colocan en los brazos extendidos, tratando de impulsarlo hacia atrás. El «juego» trajo ya como consecuencia hospitalizaciones por diversas fracturas y lesiones de jóvenes.

    El efecto contagio

    El «efecto contagio» es algo que las redes y el periodismo conocen bien. Durante años especialidas en salud mental recomendaron que ciertas noticias que incluyeran un suicidio adolescente, por ejemplo, no deberían ser publicadas, porque esto ocasionaba rápidamente algún caso similar.

    Desde el psicoanálisis se retoma la obra «Psicología de las masas y análisis del yo» (Sigmund Freud) para entender cómo las redes sociales pueden entenderse como una nueva forma de masa donde el líder es reeplazado por al algoritmo. La identificación con el Dios algoritmo que todos desean, o la solidaridad entre pares y la inmediatez del impacto del mensaje viral hace propagar y validar las ideas que circulan.

    El riesgo del efecto contagio, en el caso que hoy nos ocupa, no es que se reproduzcan las amenazas en escuelas, sino que, al validarse el mensaje que circuló exitosamente en redes, alguien se anime a ir más allá, dar un paso más y no sólo escribir en la pared una frase, sino que lleve efectivamente un arma a una escuela y termine disparando en la vida real.

    A diferencia de lo que ocurre en otros contextos, lo que obtiene visibilidad en redes, no disuade a nadie. Todo lo contrario: puede incentivar a alguien a llevar esa advertencia a lo concreto. Cuanto más circula una idea, más probable es que alguien lo haga y luego que llegó a ser real, otros u otras lo repitan.

    Los medios como parte de la lógica viral

    En este sentido y llevándolo al plano de lo que informan sobre este tema los medios de comunicación, la lógica periodística choca con la lógica viral. El periodismo hace lo que sabe hacer, informar, pero en la lógica viral y el modo que funciona hoy en día el ecosistema comunicacional, informar puede ser también una forma de amplificar el reto viral propuesto.

    No se está hablando en este artículo que la solución pasa por no cubrir lo que ocurre, todo lo contrario. Se trata de reflexionar sobre cómo se cubre, cuantas veces se emiten y se repiten al aire los videos que transmiten ese reto en redes, los textos alarmistas que se eligen para titular y colocar graph en las noticias audiovisuales.

    Así las cosas, lo que comenzó como un video de TikTok se convierte en noticia, pasa a tener protagonismo en noticieros, portales y redes de periodistas y cada vez se legitima más y obtiene más alcance el mensaje aterrorizante y la convocatoria a llevar a la realidad algo que, hasta el momento, es sólo una pintada en una pared.

    Tal vez sea hora de pensar que el desafío no es hoy sólo detectar una amenaza, sino evitar que el sistema que la visibiliza la multiplique. En la era de la información viral, advertir un riesgo puede llegar a convertirse peligrosamente en una parte de un proceso violento e intimidante que termine llevando al plano de la realidad nuestros los peores temores.

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