Las noticias falsas y las imágenes manipuladas mediante inteligencia artificial son el mayor riesgo que afronta el proceso electoral en Colombia, en camino a la primera vuelta presidencial, el 31 de mayo, y que pasará a balotaje el 21 de junio en caso de que ningún candidato consiga como mínimo el 50 por ciento más un voto.
Asimismo, el Consejo Nacional Electoral difundió una advertencia dirigida a las empresas encuestadoras, para que respeten los requerimientos técnicos vigentes en sus indagaciones, ya que no hacerlo se interpreta como un intento de manipulación de la opinión pública.
Las proyecciones previas a la votación ubican al candidato oficialista, Iván Cepeda, de izquierda, como el más probable ganador, aunque aparentemente sin ser elegido en primera vuelta. Los opositores Abelardo de la Espriella, ultraderechista, y Paloma Valencia, derechista, son quienes tienen posibilidades de pasar al balotaje, en ese orden.
CAMPAÑAS DE DESPRESTIGIO DE LA AUTORIDAD ELECTORAL
“La rápida expansión de la inteligencia artificialgenerativa, los deepfakes (videos o audios manipulados digitalmente) y la clonación de voz han trasladado la mayor amenaza hacia un terreno invisible: la confianza del electorado que recibe como cierto todo lo que ve, lee y oye en redes sociales e internet”, expresó una nota de José Carlos García Rico, editor multimedia del diario bogotano El Tiempo.
La nota cita una estadística de la empresa Sumsub, que entre sus ofertas comerciales incluye un servicio de verificación, según el cual el fraude digital creció en Colombia a 2,6 por ciento de los contenidos estudiados.
El uso de la inteligencia artificial para contenidos manipulados, que se mencionan con el término en inglés deepfakes, pasó de 1 a 2,98 por ciento en un año, según la misma fuente.
A su vez, la Misión de Observación Electoral verificó que en el último año hubo al menos 150 campañas de desinformación. El 51 por ciento de esas piezas intentaban generar desconfianza hacia la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral, de modo que, escribió El Tiempo, “el desafío central ya no es la alteración física del voto, sino el engaño sistemático al votante”.
La generación de desconfianza en el sistema electoral y sus autoridades es un recurso clásico de los sectores derechistas en campañas electorales que no les resultan favorables.
ADVERTENCIA A LAS ENCUESTADORAS
La Comisión Técnica y de Vigilancia de Encuestas sobre Opinión Pública y Electoral, que integra el Consejo Nacional Electoral, informó públicamente en abril que “ha identificado deficiencias metodológicas relevantes en estudios de opinión pública como encuestas electorales”, lo que representa “un riesgo para la transparencia del proceso democático y la adecuada formación de la opinión ciudadana”.
La institución recordó a las empresas encuestadoras y los medios de comunicación las obligaciones legales que deben cumplir.
“Las deficiencias identificadas por el CNE se concentran en aspectos esenciales como el diseño muestral, la cobertura del universo electoral, la validez de las inferencias estadísticas y el uso inadecuado de técnicas de ajuste”, agregó.
Una encuesta es un producto técnica de base científica, recordó la Comisión, por lo que “prácticas como encuestas en redes sociales, paneles en línea no probabilísticos o mecanismos de reclutamiento digital sin control metodológico constituyen sondeos y su difusión está prohibida. Presentarlos como encuestas no solo induce a error, sino que vulnera la normativa vigente”.

