Una comparación en España sobre el tipo de respuestas obtenidas de la inteligencia artificial puso en evidencia que son más completas y mejor estructuradas cuando se refieren a acontecimientos de carácter nacional, pero resultan “más breves, difusas o directamente evasivas” con la información local o regional.
Este es uno de los varios aspectos que generan preocupación entre analistas de la comunicación y el uso de estos dispositivos, mucho más teniendo en cuenta que en el mundo crece la cantidad de personas que requiere información sobre la actualidad directamente a la IA, en lugar de recurrir a un buscador para acceder a medios periodísticos.
El tema fue tratado por Simón Peña Fernández, integrante de la Red Iberoamericana de Investigación en Periodismo e Inteligencia Artificial, en una nota en la publicación Laboratorio de Periodismo, en la que llama a este problema “sesgo territorial”. La palabra sesgo está de moda en ámbitos académicos que analizan respuestas de la IA. Refiere a las orientaciones políticas y geopolíticas, económicas, culturales y de género que desmienten la neutralidad proclamada por las empresas propietarias de estos dispositivos.
Peña Fernández sostiene en la nota que desde que ChatGPT, hace tres años, “generalizó el acceso a la inteligencia artificial generativa”, estudios y encuestas muestran que las y los periodistas “se aproximan a su uso con cautela y espíritu crítico”.
Es que, agrega, hay temores, por empezar a raíz del impacto en el empleo –cesión al dispositivo de tareas que requieren trabajo humano-, seguido por la desinformación o información manipulada y una menor calidad de los contenidos.
“La mayoría de los profesionales de la información aboga por un uso prudente de la inteligencia artificial generativa, en el que prime su uso de forma transparente y una imprescindible supervisión humana”, prosigue.
Sin embargo, luego cita estudios internacionales según los cuales está en aumento el uso directo de la IA para requerir información, en lugar de buscarla en los medios periodísticos. El autor se centra en estadísticas que adjudican esa evolución principalmente a personas jóvenes, pero en verdad no está comprobado que esta tendencia pueda achacarse únicamente a esa franja de edad.
La inteligencia artificial generativa, escribe después el especialista, “introduce nuevos factores de incertidumbre sobre la calidad de los contenidos, derivados de la opacidad que caracteriza a los modelos de lenguaje y de la falta de transparencia sobre los datos y criterios que los sustentan”.
Peña Fernández menciona una investigación de la que participó, que permitió comprobar que en cinco casos “los modelos de lenguaje tienden a generar respuestas más completas, trazables y estructuradas cuando abordan noticias de carácter nacional, mientras que son más breves, difusas o directamente evasivas cuando el ámbito de la información es local o regional”.
“Lejos de ser herramientas neutrales”, recuerda el autor, “los modelos generativos privilegian una jerarquía informativa en la que los contenidos de alta visibilidad nacional o global eclipsan los contenidos locales o regionales, y tienden a producir una recentralización algorítmica de la esfera pública”.
En suma, es escasa la presencia, en las respuestas de la IA, de informaciones publicadas por medios locales o regionales, lo que se debe a “su menor capacidad de inversión en tecnología” y a los acuerdos de las plataformas con los grandes grupos mediáticos “para utilizar —y privilegiar— sus contenidos”.
El centralismo territorial, concluye, tiene “impacto directo” en el pluralismo y la diversidad de las informaciones y, dentro de ellas, de las fuentes. A raíz de ello, propone acuerdos de medios locales y regionales con las corporaciones que explotan el negocio de las plataformas.

