«No odiamos lo suficiente a los periodistas «. La frase, repetida una y otra vez públicamente por el presidente Javier Milei, da cuenta de su ruptura con aquellos que le facilitaron el acceso a la política, ya que llegó al poder después de haberse convertido en una figura mediática.
Pero también resulta extraño que ahora intente extender su discurso a los medios tradicionales, escribiendo sus propias notas de opinión, firmadas como Javier Gerardo Milei en diarios de alcance nacional. ¿Será que extraña su época de columnista? o que ya no le alcanzan los streaming adeptos, sino que intenta reconciliarse con los diarios la televisión?
Más allá de cuál sea el motivo, este domingo 26 de julio llamó la atención de los lectores la tapa de Clarín con sus dos titulares principales donde el presidente fue protagonista.
El principal título señala «Milei llamó basura y ladrón a Lula para apoyar a Bolsonario» y justo al lado otra nota del Jefe de Estado: «El Presidente presentó los detalles de su reforma del Banco Central». En este último caso, se trata de una columna de opinión titulada extrañamente sólo con una cifra «12.819.532.788.614.400.000%» y firmada por Javier Gerardo Milei, Presidente de la Nación.
La de este domingo es la segunda nota de opinión publicada por el primer mandatario en el diario Clarín, en la que explica su proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. Sí, es el mismo Milei que tiene fijado en X un post en el que asegura «Clarín: la gran estafa argentina. Se ve particularmente enardecidos a buena parte de los empleados del Grupo Clarín. No paran de hostigar con mentiras al Gobierno, simplemente porque dijimos que íbamos a defender a los argentinos del abuso de la posición dominante que el grupo quiere tener en el mundo de las telecomunicaciones».
Antes había escrito otros artículos de opinión en diarios nacionales, siempre sobre temas de economía. Publicó dos notas en La Nación y otras tantas en Infobae. Una herramienta de comunicación presidencial más, que no utilizaron la mayoría de los mandatarios argentinos, desde la recuperación democrática.
Milei ¿vuelve a su versión mediática?
El presidente argentino inició su vida política en los medios de comunicación. Fue lo que podría definirse como «una figura mediática» entre 2015 – 2020. Se hizo conocido a partir de sus frecuentes apariciones en televisión y radio.
Se caracterizó desde el principio por un discurso de estilo confrontativo y el uso de un lenguaje simple y siempre agresivo, desarrollando propuestas provocadoras como la eliminación del Banco Central, la dolarización de la economía y la idea de llamar «casta» a la clase política.
Su alta exposición mediática se complementó con su accionar permanente en redes sociales, donde desarrolló conversaciones de interés de las audiencias más jóvenes. Anunció en 2019 su afiliación al Partido Libertario y en 2021 fue electo diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires, momento en que se inició institucionalmente su carrera política.
Sus vínculos con la prensa se deterioraron en los primeros años de gestión. La mayoría de los periodistas pasaron a ser «periodistas ensobrados, corruptos y opositores», según opinó una y otra vez el presidente en una etapa donde todo terminaba para él cuando su, primero vocero y después Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, decía: «fin».
¿Será que ahora tomó registro que las cosas cambiaron, que su imagen negativa está creciendo y que, transitando la era post Adorni puede llegar a necesitar del vínculo con la prensa tradicional nuevamente? La necesidad de reestablecer ese puente de diálogo con el periodismo tradicional puede tener que ver con su intención de reelección.
Como Trump: golpea y sonríe
Tal vez Milei está emulando a su admirado presidente norteamericano Donald Trump, que golpea y descalifica al periodismo y luego extiende la mano.
Trump es uno de los mandatarios del mundo que escribe en medios de comunicación columnas de opinión firmadas para defender sus políticas. Uno de los medios que le publicó artículos en varias oportunidades es The Wall Street Journal. En febrero de 2026 publicó una nota firmada para defender su política de aranceles comerciales.

Sin embargo, hace unos pocos días en la cena de los corresponsales, Trump atacó a los periodistas críticos a su gestión: Kaitlan Collins y Jake Tapper, de la cadena CNN, y Josh Dawsey, del diario The Wall Street Journal.
En ese encuentro el mandatario estadounidense felicitó, con ironía a a Collins porque –dijo– el premio que ganó era «falso» y que ella no debería haberlo recibido. Además la criticó personalmente: «Es una mujer joven y atractiva. Nunca sonríe. Kaitlan ¿alguna vez sonreís? estás en CNN fake news, deberías sonreir», dijo. Inmediatamente la comparó con la activista e influencer trans Dylan Mulvaney.
Ni Alfonsín, ni Menem, ni los Kirchner
Ni Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Eduardo Duhalde publicaron notas firmadas en diarios argentinos de alcance nacional. Tampoco lo hizo Fernando de la Rúa, ni Néstor ni Cristina Kirchner.
La ex presidenta sí había publicado columnas de opinión en medios locales del interior de la Argentina durante el conflicto con el campo, como una forma de llegar en forma directa a la población de las provincias argentinas.
Cristina Kirchncer siempre consideró a los grandes diarios nacionales (como Clarín y La Nación) actores políticos de la oposición y de las corporaciones económicas, motivo por el cuál jamás concedió un artículo con su firma para esos medios y, por el contrario, llevó adelante acciones para refutarlos en forma verbal, en conferencias y charlas.
Hacia el final de su mandato y, sobre todo, tras dejar la presidencia, modificó la forma de emitir opiniones escritas. En lugar de enviar textos a los editores de los diarios, comenzó a publicar extensos análisis políticos vertidos en documentos de trabajo y cartas públicas de su puño y letra que publicaba en sus cuentas oficiales de redes sociales, Facebook y X, o en su sitio web personal. Cuando esos escritos se viralizaban, los diarios tradicionales decidían publicarlos enteros o en fragmentos al día siguiente.
Macri inició la costumbre de publicar
El ex presidente Mauricio Macri (2015-2019) fue el primer presidente de la democracia que publicó columnas de opinión en medios tradicionales.
Muchos años antes, habían inaugurado el uso de ese recurso Domingo Sarmiento y Bartolomé Mitre habían usado ese recurso en varias oportunidades.
En 2016, cuando cumplió nueve meses de gestión publicó una columna de opinión en el diario Clarín Al cumplir nueve meses de gestión, publicó una columna de opinión en el diario Clarín en la que ponderaba el rumbo económico que seguía su gobierno, defendía las medidas claves como la «eliminación del cepo cambiario», la normalización del INDEC y vinculaba los presuntos «logros» económicos de su gobierno con la apertura del país a las inversiones y los negocios en el mundo.
Luego lo siguió, con su misma política de publicación de opiniones firmadas en diarios de alcance nacional, Alberto Fernández, quien había abusado del uso del twitter en los primeros días de gestión, donde le respondía en forma intensiva a todos aquellos que lo contactaban por twitter. En setiembre de 2021, una samana antes de las PASO, Fernández escribió para INFOBAE una columna titulada «Toda nuestra energía está en encender la economía», con el formato de carta abierta a la ciudadanía, donde defendía su gestión de la pandemia.
La historia argentina y los presidentes periodistas
La historia argentina tiene una tradición de presidentes periodistas. Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre lo eran.
Sin embargo el único que mantuvo el ejercicio de la profesión periodística durante su mandato fue Domingo Sarmiento, quien incluso utilizó la prensa para responder polémicas sobre su gestión.
Bartolomé Mitre, en cambiio, fue periodista y dirigió El Nacional pero antes de ser presidente y fundó el diario La Nación en 1870 pero no hay evidencia histórica de columnas firmadas mientras fue presidente (1862-1868).
Arturo Frondizi publicó artículos de análisis político y económico en distintos medios antes y después de su mandatos, pero no durante el tiempo que se desempeñó como presidente.

