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    Los pendientes de la educación argentina

    A unos pocos meses de cumplirse veinte años de la sanción de la Ley de Educación Nacional , un grupo de pedagogos y cientistas sociales, convocados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), evaluó que existen pendientes de cumplimiento de esa legislación, como la desigualdad social, el tema salarial docente, formación de los educadores y el financiamiento, pero que no están dadas las condiciones políticas en la actualidad para debatir una nueva Ley, como la que hizo circular el Gobierno Nacional.

    «Tenemos el deseo de que este gobierno termine su mandato en tiempo y forma, pero que termine, y nos preocupa ¿qué va a quedar? Sin dudas una sociedad mucho más fragmentada y, en ese contexto, ¿cuál es el lugar de la escuela?», expresó quien fue ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Roxana Perazza, quien mencionó, entre los pendientes de la actual Ley, el desfinanciamiento de la educación básica y la falta de becas en la secundaria, a lo que se agrega el recorte del 50% de los programas socioeducativos.

    «Si se quisiera instalar el proyecto de educación del Gobierno, que desconoce la tradición del sistema educativo argentino, habría que decirle a los gobernadores: Tenés que desarmar el sistema educativo provincial», alertó. Es que la denominada Ley de Libertad Educativa hace desaparecer la idea del Estado educador que es tradición en la Argentina desde la Ley 1420, de Educación Básica, de 1884. «El Estado se convierte en un estado evaluador que no garantiza que el sistema funcione», aseguró Perazza.

    El foro «A 20 años de la Ley de Educación Nacional, ¿necesitamos otra Ley?» es organizado por el programa de Educación, Conocimiento y Sociedad de FLACSO y este encuentro fue el primero de otros que se desarrollarán antes que en diciembre próximo se cumplan las dos décadas de vigencia de la norma que rige la educación nacional.

    Sandra Ziegler (FLACSO) agregó que la Ley de Libertad Educativa que propone el oficialismo acude al homeschooling y a una mayor autonomía escolar e instala exámenes finales en la secundaria. «Parte del supuesto que todos esos elementos mágicamente van a producir una mejora. Pero una ley nueva, de estas características, no resuelve lo que falta hacer y que una buena ley no logró hacer».

    La pobreza de los estudiantes

    La diputada nacional Blanca Osuna, vicepresidenta de la comisión de Educación legislativa, explicó que la iniciativa oficial ni siquiera ingresó al Congreso Nacional, pero que el borrador que circula contiene una «desregulación absoluta» del sistema educativo que impactaría de lleno en «una escuela con estudiantes cada vez más pobres y cuando la principal causa de muerte de los jóvenes es hoy el suicidio».

    La Ley de Educación «tiene pendientes: la jornada completa, la carrera docente y también el no cumplimiento de la Ley de financiamiento del 2005,que en su artículo segundo pone metas de inversión, que se cumplieron sólo un año», pero tiene claramente definida la «indelegable responsabilidad del Estado» para garantizar la obligatoriedad de la enseñanza hasta el fin del nivel secundario, concluyó Osuna.

    En tanto, el profesor de historia de la Universidad Nacional de San Martín y la Universidad Pedagógica, Darío Purfer, precisó características del sistema educativo argentino: «es desigual, tiene 60 mil instituciones, es muy fragmentado y masivo (12 millones de alumnos) con una creciente masividad de chicos y chicas en las aulas, por la obligatoriedad. No se puede tratar un sistema de esta envergadura como si fuera un uno a uno, escuela familia», como plantea la iniciativa del gobierno de Javier Milei.

    La Ley de Libertad Educativa es un proyecto sin Estado

    En el proyecto oficial, para Purfer, «no aparece el Estado, la democracia ni la participación, ni la comunidad educativa». Esa iniciativa «no dialoga con el mundo actual y altera una convivencia buena que tenían dentro del sistema las escuelas estatales, privadas y sociales».

    La investigadora del CONICET Claudia Jacinto hizo una síntesis de las expresiones de los participantes: la situación de los jóvenes, el desempleo, la cuestión de la salud mental, la falta de financiamiento. Pero también agregó: «¿Qué piden las familias?» y, en ese sentido, destacó que en la provincia de Buenos Aires faltan vacantes en las escuelas técnicas públicas porque la matrícula de esas especialidades aumentó, pese a que se estancó la cantidad de estudiantes secundarios.

    Entonces, concluyeron todos los presentes, ¿cómo hablar de autonomía escolar en una sociedad como propone el borrador del proyecto oficial, en una sociedad donde la desigualdad de condiciones es cada vez más significativa? «No es discutible, no hay futuro si se agrandan las brechas sociales entre los chicos y las chicas», cerró el encuentro Jacinto.

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