Una encuesta a los empresarios periodísticos y comunicadores de más de cincuenta países, llevada a cabo por el Instituto Reuters, da cuenta de nuevas tendencias en el periodismo y los medios que podrían acercar a los profesionales de la comunicación a las fuentes directas y las coberturas en terreno.
La multiplicación de las mismas noticias en diversos formatos y múltiples pantallas nos lleva a pensar que es imposible en estos días saber quién inició una información, cuál fue el medio o el o la comunicadora privilegiada que inició un tema, que descubrió una información, que consiguió con su indagación un dato que hasta el momento no se conocía.
Hubo un tiempo en el que las y los periodistas se peleaban por dar una primicia, las tapas de los diarios competían entre sí y si un periodista especializado se «comía» una información de último momento sobre la temática que cubría, podía llegar a ser despedido. Pero eso, como todo, pasó.
Nada es nuevo en el mar de Internet
Internet nos llevó a pensar que allí se encuentra el inicio y el fin de todo, que no hay nada nuevo que podamos descubrir y que, aunque encontremos un indicio de algo diferente en una investigación periodística, nunca estaremos seguros de ser los primeros en saberlo ni en publicarlo. Fue así que el periodismo perdió, desde principios del siglo XXI, el gusto por la búsqueda de la primicia y se volcó más al periodismo de servicio y de opinión.
Sin embargo, todo vuelve, lo vintage se hace tendencia y las tendencias actuales mueren, o pierden crédito para determinados sectores y se quedan esperando el turno, el momento de volver. Es la ley de la vida, en todos los temas y todas las profesiones. Esto lo sabemos quienes hayamos pasado el medio siglo, que parece ser el tiempo indicado para reciclar lo viejo y convertirlo en algo diferente, una tendencia, un descubrimiento, una nueva moda.
Hablamos de la vuelta del tocadiscos, del disco, de la desaparición del casete, del agotamiento por el WhatsApp y la necesidad, que parece estar naciendo, de hablar con otros cara a cara. También de la angustia que trae estar conectados todo el día y de la televisión y de la radio, hoy reconvertidas en streaming o en transmisiones en vivo por YouTube.
Hablamos también de periodismo
Los editores están observando en estos días que es más importante para las audiencias encontrar información que surja de investigaciones originales y sea fruto de coberturas sobre el terreno, que simples análisis o miradas que se puede conseguir fácilmente intercambiando con un chatbot de IA.
De ahí la importancia de las transmisiones en vivo a cargo de experimentados periodistas de televisión de la guerra contra Irán. Son esas caras conocidas las que están «arriesgándose» en el lugar de la guerra lo que le pone un condimento más al relato y la imagen.
El periodismo deberá estar atento a estos cambios, porque su principal fortaleza en la era de la inteligencia artificial es la credibilidad y, en muchos países, esa confianza es baja.
Los influencers inquietan al mercado del periodismo
El auge de los creadores de contenidos e influencers inquieta a los empresarios periodísticos, porque son más seguidos en las redes que medios y periodistas. Muchas personas prefieren a estas personas que a los periodistas y cada vez más los contenidos producidos por figuras públicas superan el material publicado por las editoriales mediáticas en las redes sociales, principal espacio de acceso a las noticias.
Los buscadores, como Google, ya no son más las vías de llegada a la información por parte de la población, ya que la información provista por la IA es lo primero que nos aparece al buscar y no siempre nos conduce al enlace de la noticia original, sino que nos hace un resumen, con el cual muchas y muchos se contentan, sin insistir en una búsqueda informativa más profunda.
¿De qué información se parte para plantear estos cambios que podrían avecinarse? Una encuesta realizada a 280 líderes del sector comunicación en 51 países, entrevistados para un informe de Tendencias y predicciones 2026 sobre medios y tecnologías del Instituto Reuters.
Los líderes de medios estiman que el tráfico hacia las noticias procedente de los motores de búsqueda se reducirá casi a la mitad en los próximos años. La inquietud principal son las reseñas de la IA de Google.
Varios estudios están investigando la proporción de “búsquedas sin clics” (cuando el usuario no va a ningún sitio web), que ocurre cuando lo usuarios se contentan con esos resúmenes, lo que conlleva a una merma de la publicidad en medios digitales, ya que si no hay clic no hay auspiciantes.
Es probable que entre las nuevas generaciones resurja el interés por la conexión real, el cara a cara, la conversación telefónica, ante la imperiosa necesidad de desconexión, esa urgencia de salirnos del mareo que nos agarra de repente despues de varias horas intercambiando por aplicaciones y pantallas. Eso da un poco de esperanza acerca del futuro.
Así las cosas, en medio de una cotidianeidad donde la IA está creando experiencias cada vez más personalizadas, a los empresarios mediáticos y periodistas se les impone la necesidad de encontrar el espacio donde pueden funcionar de una forma más eficaz y superar a los chatbots para sobrevivir.
¿Es posible encontrar una luz de esperanza en la vuelta a las fuentes? Las coberturas en el terreno de los hechos, el compromiso en la construcción de comunidades con las audiencias, historias más cercanas a la gente común, donde el público se sienta protagonista, la seriedad en la verificación de la información y la producción de investigaciones más serias y profundas que permitan volver a pensar en periodistas que pelean por la primicia, puede ser el salvataje de una profesión que corre el riesgo de extinción.

