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    Un psicológo no se reemplaza por chatbots

    Un estudio de la Universidad norteamericana de Brown reveló que la inteligencia artificial incumple con los estándares éticos esenciales que guían a psicólogos en su práctica profesional y que de ninguna manera los chatbots o ningún otro tipo de herramienta tecnológica, aunque imite el lenguaje terapéutico, puede atender la salud mental de las personas.

    A contracorriente de las especulaciones en notas periodísticas publicadas en los últimos meses sobre el uso cada vez más frecuente de la inteligencia artificial en reemplazo de la terapia tradicional por parte de la población, y ante el inicio de un nuevo año lectivo, también desde la Universidad de Flores (UFLO) de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, se dieron a conocer datos y opiniones sobre los nuevos desafíos de la Psicología en un mundo azotado por el desánimo, la precariedad laboral, la violencia de las redes sociales, y las amenazas permanentes de violencia e inestabilidad.

    Las preguntas que se intentan responder son: ¿Queda obsoleta la psicología? ¿por qué seguirá siendo una carrera clave? ¿cómo se redefine su rol en un contexto atravesado por la tecnología, con crisis emocionales y nuevas demandas?

    La pregunta resurge cada cierto tiempo con renovado escepticismo: ¿tiene futuro la Psicología como profesión? En una era donde los chatbots prometen respuestas instantáneas, donde los algoritmos predicen comportamientos y donde la IA se posiciona como una alternativa más accesible que una consulta terapéutica, la inquietud parece legítima.

    Sin embargo, los datos que emergen en Argentina, asegura la UFLO, pintan un panorama distinto. Lejos de volverse obsoleta, la Psicología se encuentra en un momento de expansión crítica, redefiniendo sus fronteras y demostrando que su valor no reside en la velocidad de las respuestas, sino en la profundidad de la escucha.

    Crisis de la salud mental y aumento de riesgo suicida

    El malestar psicológico en Argentina alcanzó niveles alarmantes. En enero de 2026, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires reportó un aumento cercano al 30% en la demanda de consultas de salud mental infantil y adolescente. El Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires informó que se registra más de una internación diaria de niños, niñas y adolescentes por riesgo suicida, siendo adolescentes el 90% de estos casos.

    Las redes sociales funcionan como catalizador de esta crisis. Un estudio reciente citado por OSPEDyC reveló que el 46% de los jóvenes argentinos se sienten abrumados por las redes sociales, y un 72% califica su nivel de estrés como malo. La comparación constante con imágenes idealizadas, la búsqueda de validación a través de «me gusta» y comentarios, y la interferencia en los patrones de sueño generan un estado de angustia persistente que los algoritmos no pueden resolver. Aquí es donde emerge la primera razón por la cual la Psicología no solo no está obsoleta, sino que es más necesaria que nunca.

    Los chatbots pueden ofrecer información, pero no pueden replicar la empatía genuina, la presencia atenta y el vínculo terapéutico que caracteriza al trabajo psicológico. En un mundo donde la inmediatez digital promete soluciones rápidas, la Psicología ofrece algo que no se puede algoritmatizar: la escucha profunda, la contención emocional y la construcción de significado a partir del sufrimiento.

    Psicología para sociedades más saludables

    Desde una perspectiva académica, Fabiana A. Del Col, Vicedecana de la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales de UFLO Universidad, sede Patagonia. comenta: «El futuro de la Psicología no está en competir con máquinas, sino en profundizar lo que las máquinas no pueden hacer. En un mundo donde la crisis emocional es cada vez más visible, donde las empresas reconocen que la salud mental es estratégica, y donde la inteligencia artificial expone sus propios límites, la Psicología se redefine como una disciplina central para la construcción de sociedades más conscientes, más saludables y más humanas».

    Fabiana Del Col, vicedecana Facultad de Psicología UFLO Patagonia

    Por su parte el mundo laboral argentino enfrenta una crisis silenciosa de salud mental que está costando miles de millones. Según datos del Ministerio de Capital Humano de la Nación (mayo 2025), la inasistencia por problemas de salud mental promedia 5,2 días por trabajador al año. Pero el ausentismo es apenas la punta del iceberg. La consultora Mercer Argentina reportó que, en abril de 2025, el ausentismo laboral alcanzó su pico más alto desde 2019: un 8,2% mensual, impulsado principalmente por trastornos emocionales.

    Lo más preocupante no es quien falta, sino quien está presente. Según Randstad, el 63% de los empleados asiste a su puesto de trabajo sin poder concentrarse ni cumplir sus funciones con normalidad. El costo de este «presentismo» es devastador: el estrés laboral le cuesta a Argentina más de $1,5 billones anuales. A pesar de esta realidad, solo el 16% de las empresas argentinas ofrece programas integrales de bienestar emocional, según un relevamiento del Ministerio de Trabajo (abril 2025). Las empresas comienzan a reconocer que la salud mental no es un bonus y que la incorporación de psicólogos no responde a una moda, sino a una necesidad estructural. En este contexto, la Psicología se posiciona como una disciplina estratégica, capaz de traducir el malestar emocional en oportunidades de crecimiento y sostenibilidad empresarial.

    En Argentina, instituciones como UFLO Universidad han mantenido durante décadas una formación integral en Psicología, enfatizando múltiples corrientes teóricas (cognitivo-conductual, sistémica, psicodinámica, mindfulness) y garantizando prácticas intensivas en empresas, hospitales, comunidades y centros de salud. Este modelo de formación responde precisamente a las demandas actuales: psicólogos capaces de trabajar en contextos diversos, con herramientas flexibles y una comprensión profunda de la complejidad humana.

    Durante la carrera de Psicología los estudiantes no solo aprenden teoría; se enfrentan a la realidad de la clínica, la comunidad y la empresa desde el primer año. Ven cómo la Psicología transforma vidas en contextos reales. Esto genera profesionales que no temen a la tecnología, sino que la integran como herramienta sin perder la esencia del trabajo psicológico: el encuentro genuino con el otro. La demanda de profesionales en el mercado laboral ha crecido un 45% en los últimos tres años, especialmente en empresas que buscan profesionales capacitados para diseñar estrategias de bienestar integral. Eso no es casualidad; es resultado de una formación que entiende que la Psicología del siglo XXI debe ser versátil, ética y profundamente humana», agrega Del Col.

    Tal vez, siguiendo esta opinión, la pregunta ya no es si la Psicología seguirá siendo relevante. La pregunta es si tendremos suficientes psicólogos que estén preparados para atender los nuevos desafíos y acompañar la magnitud de la crisis que se enfrenta.

    ¿No es también esa la pregunta que debería hacerse desde el periodismo? Antes que temer que la IA nos reemplace en las redacciones y las pantallas, trabajar en una formación profesional cada vez más ética y responsable, de manera que las audiencias recuperen la confianza en la información y el trabajo de las y los comunicadores.

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