Los movimientos que oficialismo y oposición acometieron en estos días en pos de acuerdos preliminares con vistas a la campaña electoral de 2027 van bastante atrás de las decisiones de Clarín y La Nación, impulsores acérrimos del modelo económico, abiertos a la continuidad de un Milei mejor controlado o a un mileismo sin su peluca y, si fuera un mal extremo ya inevitable, un “opositor creíble”.
Infobae, en tanto, dio pasos en función de una equidistancia que parece deberse a los coqueteos de su dueño, Daniel Hadad, con una candidatura presidencial.
El acercamiento entre La Libertad y Avanza y el PRO, a partir del diálogo entre Karina Milei y Mauricio Macri, recibió crónicas y opiniones cuidadas, muy contrapuestas a la reunión entre dirigentes peronistas.
“Karina reflota el diálogo con Macri tras la derrota en el Senado”, tituló Clarín el jueves 13. Un enunciado bastante diferente del mismo díario: “Sorpresiva cumbre del PJ con Kicillof, Massa y Máximo Kirchner”. Y al día siguiente: “Dirigentes de LLA y PRO dieron el primer paso para un acuerdo”, contra “Tras la cumbre, siguen los recelos cruzados dentro del peronismo”.
Ese mismo día, el columnista Jacquelin escribió en La Nación sobre el “estado de necesidad” del mileismo que lo lleva a asegurar con el PRO el objetivo de “blindar el cambio” y el anhelo ya repetido en estas páginas: “que no vuelva el peronismo”.
Lo que a partir de 2007 fue un grito desesperado por la llamada “alternancia” quedó en el olvido: esa columna avisa que “la Argentina pendular no es una etapa superada”.
UNA IGLESIA QUE SE CONFUNDE
Otras notas dan cuenta de esta postura de fondo: La Nación se permitió el viernes 14 embestir, aunque con relativa delicadeza, al sector de la Iglesia Católica que reclama justicia social, ayuda a las familias que padecen por el modelo ultraliberal, el ajuste sin fin, los tarifazos, el aumento del desempleo y la pobreza.
“Cuando la iglesia confunde su misión”, tituló el editorial oficial, que le concedió a García Cuerva el derecho al “mensaje moral” de decir que la pobreza está mal. Pero describir causas, como la baja de los ingresos de las familias, ya no está bien, porque es un diagnóstico similar al de una fuerza política (adivine el lector cuál sería). “La iglesia no pertenece a un partido”, es la doctrina expresada en esa tribuna.
Apego al mileismo a ultranza expresó también Roa, en Clarín, cuando tipeó que la iniciativa de Sturzenegger de aumentar la extranjerización de tierras era “un buen proyecto”, pero llevado al Senado en un momento equivocado. Es que el “Coloso” es “mitad dogmático” y “mitad ingenuo”, y le dio empuje a esta idea en medio de la “ola nacionalista” por el Mundial de fútbol. En fin, apenas un error de cálculo. “Ojalá la derrota disminuya la soberbia” oficialista, tipeó el sub-editor general, que no pierde la esperanza en que estas medidas esenciales para el modelo recuperen fuerza.
APENAS UN “DESORDEN” ECONÓMICO
El domingo 16, el jefe de redacción de Clarín, Kirschbaum, enfocó en parte los padecimientos de la población: salarios en retroceso, endeudamiento de las familias, aumento del desempleo. Todo eso significa que la economía se está “desordenando”.
Y esto explica la caída del oficialismo en las encuestas pero, escribió, no hay un desafiante “creíble”. ¿Qué significará esa palabrita? Él lo explica: los inversores extranjeros (y eventuales, corresponde agregar) preguntan a sus gobiernos, y estos a sus embajadores en Buenos Aires, si habrá o no continuidad de la política actual.
Pregunta que surge por la “provocación” del gobernador riojano Quintela, otra vez embestido en estos medios por mencionar apenas como hipótesis la posibilidad de expropiaciones, un recurso que puede usar cualquier gobierno soberano.
Es la misma posición que asumió una vez más Morales Solá al escribir sobre “el riesgo del peronismo”, frente al cual se dio el diálogo entre Karina Milei y Macri. La nota lleva casi un ruego a los jefes de la alianza derechista, al contrastarla con todo tipo de males y maldiciones.
El peronismo podrá estar en crisis, advirtió Fioriti en Clarín, pero “jamás abandonará su voracidad por el poder”. Esta nota también se detiene en la conversación entre ambos jefes derechistas, y sobre la hermana presidencial desliza que está “embelesada” con Santilli, una frase abierta a interpretaciones maliciosas. Tanto este redactor como Bonelli abundaron en frases textuales del diálogo, como si hubieran sido testigos o hubieran accedido a una grabación.
De vuelta a La Nación, Olivera se dedicó el sábado 15 al “fantasma” que puede acechar a Milei: un peronista “digerible”. Y el “nominado” es el sanjuanisno Uñac, de quien dice que inauguró oficinas en la zona del Congreso gracias al aporte (¿se le puede llamar plan platita?) de empresas mineras y petroleras. Es decir, parece que más que un “digerible” es ya un “digerido”.
Infobae, que siempre se jacta de ser el portal noticioso más visitado del país, navega con la prudencia que se corresponde con los sueños de poder de su propietario. Un título de la mañana del sábado lo ilustró muy bien: “Libertarios y peronistas activaron las negociaciones por 2027 mientras el bolsillo sufre las penurias de 2026”.
El mensaje parece claro: mientras las dos fuerzas principales hacen electoralismo con un año de anticipación, la población sufre. Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos?

