Sindicatos de trabajadores de prensa y diputados opositores rechazaron las restricciones a la libertad de prensa impuestas por el gobierno de Javier Milei que, amparándose en una versión de un grupo internacional sobre supuestos sobornos rusos a medios locales, prohibió el ingreso a la Casa Rosada de varios medios de comunicación, la mayoría de orientación opositora.
“El gobierno intenta silenciar al periodismo crítico y no permite el ingreso a varios acreditados”, dijo en un pronunciamiento la Federación de Trabajadores de Prensa, que exigió el levantamiento de la censura.
El episodio, expresó por su parte el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), “se suma a los graves ataques y al hostigamiento sistemático que el gobierno realiza sobre la actividad de prensa, con el objetivo de dañar la libertad de expresión y disciplinar al periodismo en su rol de control de los actos de gobierno”.
El sindicato se refirió en especial al periodista Juan Pablo Piscetta, quien trabaja en Infobae, un medio muy alineado con los intereses estadounidenses y en su postura central favorable al modelo de país que impulsa Milei, si bien en ocasiones publica notas de opinión con enfoques diversos.
El SiPreBA recuerda que Piscetta, que integra su comisión directiva, “desmintió categóricamente” las imputaciones sobre sobornos rusos y “compartió los artículos en cuestión, reflejando de forma pública una cobertura habitual y profesional en el ejercicio del periodismo”.
“Observamos, además, que hay un intento de atacar a distintos medios y a nuestro sindicato en el marco de su pelea por el salario, nuestro rechazo a la reforma laboral y la defensa del Estatuto del Periodista Profesional”, explicó.
MILEI SE MONTÓ EN UNA VERSIÓN SOBRE SOBORNOS RUSOS
Milei y todo su aparato de propaganda, que funciona principalmente en redes y plataformas digitales, se montó en una publicación realizada por un medio africano, The Continent, acompañado por medios y periodistas de otros países, según la cual Rusia financió una campaña para que se difundieran artículos adversos al oficialismo.
La versión, que fue rechazada inmediatamente por varios de los nombrados, fue difundida justo en uno de los períodos más difíciles para el gobierno de Milei desde que asumió en diciembre de 2023, por la proliferación de denuncias de corrupción y un malestar social creciente a raíz de la baja de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas y comercios.
Tiempo Argentino, uno de los medios acusados, denunció que su periodista Tatiana Scorciapino fue impedida de ingresar a la Casa Rosada, sin que mediara ninguna explicación. La misma restricción sufrieron periodistas de FM La Patriada, El Destape, A24 y Ámbito Financiero.
RECHAZO DE DIPUTADOS OPOSITORES
Un proyecto de declaración de legisladores opositores expresa “su más enérgico repudio a la decisión del Poder Ejecutivo Nacional de suspender en Casa Rosada las acreditaciones de los medios Ámbito Financiero,Tiempo Argentino, La Patriada, A24 y El Destape”.
“Restringir o manipular la información pública es lesivo del principio republicano y constitucional de publicidad de los actos de gobierno y del derecho a la libertad de prensa”, advirtieron.
El proyecto, firmado por Germán Martínez, Nicolás Trotta, Raúl Hadad, Sabrina Selva, Santiago Roberto, Hugo Yasky, Lorena Pokoik, Juan Marino y Diego Giuliano, reclama la revocación inmediata de las restricciones.
Trotta declaró que el gobierno aplicó un mecanismo de censura incompatible con la democracia, además de advertir que sobre la versión del espionaje ruso y su supuesta influencia en medios “no se presentó ninguna prueba y no existen denuncias judiciales”.
En la Cámara de Diputados, una versión que circuló entre cronistas sostuvo que fue prohibido el ingreso a varios periodistas de los mismos medios, según una comunicación enviada al Círculo de Periodistas Parlamentarios. Sin embargo, esta institución no se había pronunciado oficialmente, al menos hasta las últimas horas del martes 7 de abril.
Milei, que según varios medios -incluidos los que apoyan su política económica, como Clarín y La Nación-, está sufriendo una pérdida acentuada de popularidad, realizó una serie frenética de publicaciones en sus cuentas digitales desde que se publicó la versión sobre la supuesta campaña rusa.
Repartió descalificaciones e insultos, que fueron acompañados por operadores digitales que se dedican a darle repercusión a sus envíos y a hostigar a los adversarios del oficialismo, muchas veces mediante amenazas.

