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    Por favor: Que la «tele» nos devuelva la humanidad

    Vivimos tiempos en los que la soledad avanza y traspasa todas las franjas etáreas, la población activa vive corriendo y las horas del día no alcanzan. La presión de trabajar más y más, la precarización laboral, los bajos salarios y la creciente competencia profesional, nos alejan cada vez más de la condición humana y el vínculo con las y los otros. Los medios de comunicación son parte de ese engranaje.

    Reconozco no haber sido consumidora activa de la televisión y mucho menos de los programas de talk show o entretenimiento, pero asistiendo a momentos en el que la Inteligencia Artificial (IA) avanza y parece convertirse casi en la única fuente consultada por las personas, me animo a preguntarme ¿será que todo tiempo pasado fue mejor?. No lo creo, pero…

    La televisión puede llegar a tener una oportunidad para sobrevivir como medio de comunicación, ayudándonos a recuperar un poco de emoción y humanidad, veamos cómo.

    Es que hubo un tiempo en el que las redes sociales no existían, tampoco tinder (sí, yo viví esos años, no lo soñé) y la televisión cumplía la función de entretener, dar servicio, información pero también gestionaba conflictos sociales, reconstruía vínculos y disimulaba la soledad imposible de soslayar para las persona, sobre todo cuando se acercan los años del retiro laboral.

    Tenían éxito en Argentina programas como «Gente que busca gente» ,«Yo me quiero casar, ¿y usted» y en el mundo «This is your life», «The Ofrad Winfrey Shows«, entre otros tantos. También talk show o programas de entretenimiento como «Hola Susana» que incluían interacción y juego.

    También la radio ocupaba ese lugar, con el agregado que promovía más aun la interacción en vivo, con los «mensajes de oyentes al aire» que en algunos programas llegaron a ser diálogos. Actualmente se emite aún en Radio Rivadavia «Te escucho» (Luisa Delfino), que sigue al aire tras décadas de emitirse en distintas emiroras, aunque en esta temporada con mucha menos repercusión que en sus años de éxitto.

    Luisa Delfino, conductora de un clásico en el que la audiencia hablaba por TV

    Rolando Hanglin fue también pionero en ofrecer esa oportunidad a los oyentes y en los últimos años abrió la participación por redes sociales. En la actualidad muchas emisoras de radio transmiten por You Tube y las audiencias participan a través de los chats e intercambian entre ellas.

    Y lo principal: todos los mensajes sabíamos eran consecuencia de la interacción de personas reales, no virtuales. Se sospechaba que, a veces, los relatos podían ser levemente manipulados o que las personas que planteaban sus problemas podrían haber sido contratadas para participar, pero al menos teníamos la certeza que eran personas de carne y hueso quienes emitían esas historias. No existía tampoco la inteligencia artificial.

    Por las noches la soledad desespera (La soledad, Bersuit Bergaravat)

    La soledad es un sentimiento que todos alguna vez registramos y, al menos en mi caso, se asemaja a un frío que me recorre el cuerpo y que desaparece ante el contacto con otros humanos, tras una simple charla o un abrazo. Pero cada persona podría describirla a su manera.

    Si buscamos estadísticas podemos encontrar que Argentina, Bolivia y Chile, en Latinoamérica serían los países donde hay registro que la soledad (28% de las personas la manifiesta, según un informe de Gallup y Meta) y en adolescentes llega al 25%, número similar al porcentaje de personas mayores que declaran sentirse solas (unir abuelos con nietos – de ser posible- mejoraría esa sensación en ambos grupos etáreos).

    Según la Organización Panamericana de la Salud, el 34% de las personas manifiesta problemas de salud mental, depresión y ansiedad que se agudizaron tras la pandemia del Covid 19 y que se agudizan con el uso de redes sociales. Enlace a informe

    Estos datos son un indicador al menos de que está entre nosotros el fenómeno del siglo XXI de lo que la Organización Mundial de la Salud denominó como «la epidemia de la soledad» que llevó a algunos países desarrollados, como Reino Unido y Japón a crear Ministerios de la Soledad, que se dedican a reconstruir las relaciones sociales.

    También venimos importando otros fenómenos sociales horrorosos de los países desarrollados, como los asesinatos masivos de adolescentes en escuelas, o las personas que usan a la inteligencia artificial para psicoanalizarse. Ver artículo de un investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

    No será extraño, en un tiempo no lejano, llegar a tener en el país casamientos como el reciente de Okayama (Japón), donde una mujer joven se casó con un novio creado con inteligencia artificial y que apareció en la boda desde una pantalla asintiendo su compromiso de por vida.

    ¿Podrian los medios devolvernos la ternura?

    Un camino para los medios de comunicación que hoy tienen baja audiencia y serios problemas para sobrevivir, tal vez sea la producción de nuevos formatos que recreen ofertas de contenidos con el objetivo de conectar a personas entre sí, que favorezcan los lazos comunitarios y promuevan el vínculo hoy perdido del uno a uno entre las personas.

    Todo se trata de pensar en los próximos años y mirar a las nuevas generaciones. Lo que necesitan y eligen para ser felices.

    En una charla que mantuve hace poco con productores de noticieros de televisión en redacciones de la ciudad de Buenos Aires, me sorprendió sus opiniones sobre quienes entienden son sus audicias.

    Pesse a no tener mucha certeza de quien es fiel a sus contenidos informarivos, un director ejecutivo de un noticiero en horario central llegó a decir que no le interesaban las noticias sobre niñas, niños y adolescentes, salvo que se trataran de asesinatos o temas policiales. El argumento fue: «Los más chicos no miran TV». Me asombró la opinión simplista y prejuiciosa en el esponsable de la puesta al aire de contenidos informativos en horario central de uno de los principales canales de aire de Argentina.

    Por todo esto, concluyo preguntanto: ¿Podrán los profesionales de la comunicación ponerse a la altura de los tiempos que se avecinan, recuperar audiencias con nuevos contenidos que se complementen con las redes de manera tal que la interacción humana, el uno a uno entre personas, se reconstruya? De lo contrario la televisión no tiene futuro y la inteligencia artificial la hará desaparecer, definitivamente.

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