La participación del gobierno argentino en la fuga del ultraderechista brasileño Flávio Bolsonaro, con varias instituciones que cumplieron órdenes estadounidenses y gastaron fondos públicos, obtuvo mucho espacio pero muy poca profundidad en los medios más poderosos de Buenos Aires, que se quedan en las anécdotas y hasta despliegan un tono divertido, cercano a la comedia de espías.
La acción del candidato derrotado y el involucramiento de Javier Milei y su asesor Santiago Caputo desplazó rápidamente la atención de lo que fue el hecho principal, el triunfo de Luiz Lula da Silva, un trago amargo para medios que deslizaban tonos críticos hacia el presidente, por su orientación política y su cercanía con exponentes del peronismo.
El editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum, escribió jocosamente sobre la salida de la “clandestinidad” del asesor, al dejarse ver por Puerto Iguazú mientras cumplía las directivas de Washington, y catalogó a toda la secuencia como una obra de teatro, un espectáculo.
UNA FUGA INTERNACIONAL: ¡QUÉ DIVERTIDO!
El editor Miri también encontró a estos hechos muy divertidos, lindos para burlarse más que aptos para analizar la deriva política e institucional, y ponerla en su contexto. Se remontó a los patéticos personajes de cine Tiburón, Delfín y Mojarrita para aludir a la acción de los espías en Puerto Iguazú. ¡Qué risa!
Lo curioso es que casi al lado de estas líneas insólitas Wiñazki dice que los agentes estadounidenses que intervinieron en el operativo de fuga actuaron como Pancho por su casa, ya que tomaron todas las decisiones y hasta relevaron al personal del aeropuerto misionero para el control de documentación de los viajeros, sellaron y despacharon.
También La Nación se tomó con mucha calma toda la secuencia, dándole carácter “cinematográfico”.
Es cierto que hay hechos que mueven a risa: la “justicia” de Misiones cerró la investigación en 24 horas, y la indagación remanente, por el compromiso de fondos públicos, quedó en manos de Copito Capuchetti, que ordenó custodiar documentos en Misiones. Justo lo que necesitábamos: es la jueza que olvidó preservar el teléfono de Sabag Montiel, quien el primero de septiembre de 2022 intentó asesinar a la entonces vicepresidenta, Cristina Kirchner. Gracias a eso, frustró un recurso para investigar las conexiones y responsabilidades políticas.
También es risueño que Clarín, La Nación e Infobae publiquen que Trump declaró que “no se mete” con Brasil, sin recordarle al público que apoyó groseramente al ahora prófugo, tomó medidas para perjudicar a Lula y ahora da cobijo a su aliado.
El resultado electoral en Brasil no le sentó bien a estos medios, que en las primeras horas le dieron entidad a las declaraciones de Bolsonaro cuando habló de fraude, reacción típica de las derechas en casi todo el mundo.
Luego, los títulos del martes se centraron en la reacción contraria de los “mercados”, el eufemismo ya clásico con el cual se elude nombrar al poder económico, en sus máscaras más variadas.
Consumada la participación argentina en la fuga, hubo varios intentos por diluir las acciones de Milei y su asesor, por la vía de destacar, una y otra y otra vez, que Bolsonaro no pudo recorrer más de 1.500 kilómetros por rutas brasileñas sin una cierta pasividad del gobierno de Lula. Es un tema que merece ser atendido, es cierto, pero que no atenúa ninguna responsabilidad política de este lado de la frontera.
Casi como excepción aislada, Bonelli en Clarín se mantiene enojado con el mileismo: dice que Caputo se gastó unos 140 mil dólares en la operación, provenientes de los fondos reservados. Tras recibir la orden del secretario de Estado, Marcos Rubio, el asesor se ocupó de cada uno de los detalles, hasta del menú a bordo.
AHORA LLEGA EL PAPA LEÓN XIV
La visita del papa León XIV absorberá, como es obvio, gran parte de la agenda informativa. Los primeros movimientos dan relevancia a los esfuerzos gubernamentales por “no politizar” la presencia, atribuidos a Karina Milei, en lo que en verdad es un intento por vaciarla de contenido.
La Nación se anticipó incluso a la hermana del presidente con su editorial oficial del miércoles 28 de octubre. Bajo el título “Dejar al Papa fuera de nuestras disputas”, la nota expresa el anhelo de que León XIV se centre en la característica pastoral de su función, más que hablar de justicia social o pobreza.
Pero todo Papa es político y toda visita es política. De hecho, Letjman relató en Infobae del domingo 1 que Javier Milei transmitió al Vaticano una pretensión difícil de interpretar pero que en cualquier caso rompe la tradición diplomática: no quiere recibirlo a León XIV al pie del avión, sino que aspira a subir a bordo y bajar con él.
Otro plano de tensión es la posibilidad, dice, de que el Papa reciba a la vicepresidenta Victoria Villarruel, una versión muy distinta a la publicada por Clarín y La Nación, según los cuales será invitada a un acto protocolar en el CCK.


Muy bueno, como siempre.