La andanada de resoluciones judiciales favorables a exponentes del macrimileismo tuvo una continuidad impacable durante los días recientes, en medio de un muy esmerado silencio editorial de periodistas y medios que, en cambio, pusieron esfuerzo para detallar, recordar y/o exaltar causas contra exponentes del peronismo, con los ya conocidos pronósticos de condena.
Así como la alianza derechista en el poder hace avanzar leyes que marcan a fuego la estructura económica argentina de las décadas próximas, con un puñado de ganadores y la mayoría perdedora, la colonización del Poder Judicial consolidó una camada que garantiza impunidad a los artífices del modelo ultraliberal.
La enumeración es estremecedora, con decisiones que involucran a prácticamente todos los niveles de la justicia. Los cabecillas son, claro, los mismísimos supremos, que días atrás regalaron al ministro exterminador, Sturzenegger, el sobreseimiento en la causa por maniobras especulativas con el dólar futuro en 2016, cuando era funcionario de Mauricio Macri.
Otro macrimileista, el ministro Luis Caputo, fue sobreseído en la causa conocida como “Paradise papers”, por unos pases mágicos con títulos públicos, también cuando prestaba servicios al calabrés de la reposera.
CAMARISTAS QUE TRANSPIRAN LA CAMISETA
Este obsequio fue obra de los camaristas Bertuzzi y Llorens, los mismos que confirmaron que las víctimas de la estafa $LIBRA, de la que participó Milei, no tienen derecho a querellar. Estas señorías se toman el trabajo muy seriamente, ya que en los mismos días archivaron la causa por la deuda que Macri contrajo con el FMI.
Estaban acusados el mismo ex presidente, el mismo Caputo y el mismo Sturzenegger, todos puestos a salvo por los dos justicieros que confirmaron así el fallo de otra figura de la famiglia, la jueza Copito Capuchetti, especialista en impedir que se establezca quiénes fueron los mandantes del intento de asesinato de Cristina Kirchner.
Esta lista bochornosa está integrada por el juez Yadarola, viajero a Lago Escondido con varios compinches tribunalicios y directivos de Clarín, quien archivó la causa por las valijas que en febrero de 2025 pasaron sin control por la Aduana, tras llegar a Aeroparque en un avión del empresario Scatturice, amigo del asesor Santiago Caputo y con varios contratos millonarios con funcionarios que gritan “no hay plata”.
Esta serie, demostrativa de la toma del Poder Judicial por alianza LLA-PRO, no obtuvo títulos indignados, ni llamadas en tapa, ni análisis más o menos profundos, ni las palabras “polémica” o “escándalo” aplicadas habitualmente a otras situaciones.
Eso sí, en La Nación del domingo 13 apareció en portada que pronto se moverá contra Cristina y Máximo Kirchner la causa “Hotesur”. Y el sábado fue a tapa la imputación a Claudio Tapia por enriquecimiento ilícito como presidente del CEAMSE.
Clarín publicó un enunciado gemelo pero le agregó un toque de campaña contra Axel Kicillof: el título sobre Tapia fue acompañado por otro que dice que el gobernador “gasta más de 3 millones de dólares para modernizar un avión ejecutivo”.
Por más que estos medios y sus estrellas pongan de tanto en tanto esfuerzo en deslizar unas críticas a Milei o enojarse por los insultos que lanza cuando pierde el control, tienen asumida una apuesta de fondo que no se moverá por nada.
Lo evidencian, por ejemplo, deficiones de Morales Solá, también el domingo: La “histórica tetra” del peronismo es unirse para las elecciones; “un porcentaje importante de los argentinos reclama continuidad de las políticas sensatas en lugar del regreso a la insensatez”; “el partido de Perón nació y creció gastando dinero del Estado para ganar elecciones”.
Posturas ideológicas como esta quedaron en evidencia incluso en otras secciones y temas, como el tratamiento de los resultados de las pruebas PISA. Por empezar, como evidencia de un ejercicio degradado del periodismo, ninguno de los medios principales de Buenos Aires explicó el método de estas pruebas, con qué criterios de evaluación se hacen, quiénes reciben platita estatal para realizarlas.
EL PERIODISMO BOMBERIL
Clarín puso el grito en el cielo. El martes 8 le dedicó portada y dos páginas para hablar del lamentable deterioro educativo y de las pésimas capacidades de pibas y pibes. Eso sí, al pie de la página 3 publicó la nota de un “experto”, en el mismo tono condenatorio pero con el segundo párrafo del artículo cortado, por mal escrito o mal editado. Si el sistema educativo está por el piso, ¿qué queda para decir de estos medios que ni siquiera releen sus páginas antes de imprimir?
Por las dudas, el editor Vaca corrió el jueves 10 como bombero contratado por el régimen: escribió que Milei no es responsable de las condiciones actuales en las aulas, aunque lleve tres añitos en el poder, ya que “heredó” la situación.
La Nación le regaló al oficialismo otro título: “Más inversión no asegura mejor nivel educativo”, según palabras de otro “especialista”. La mala suerte de estos medios es que no encontraron fuentes que dieran opiniones diferentes.
Como siempre, hay matices: Bonelli en Clarín y Jacquelin en La Nación describieron panoramas sombríos, el primero en el plano económico, el segundo en el político, al afirmar que el brote malvinero de Milei le concedió al oficialismo apenas un “breve paréntesis” en el malestar social por la crítica situación económica.
La credibilidad del arranque nacionalista tambalea por sí misma, pero por las dudas Bonelli, objeto de insultos presidenciales que, parece, lo mantienen enojado, escribió en Clarín que la nueva pasión mileista se debe a una “sugerencia de Washington”.

