El enfoque editorial que predominó en estos días de conflictos perdidos y retrocesos parciales del mileismo y sus aliados pinta un país en el que la derecha acierta y se equivoca por sí misma, en un ambiente político e institucional en el que no hay ninguna incidencia de otras fuerzas, partidarias, sociales, productivas y culturales, con lo que se impone una descripción en la que existe un único protagonista importante.
El retiro del capítulo para aumentar la extranjerización de la tierra, por ejemplo, es atribuido en las notas de Clarín y La Nación a problemas de gestión del oficialismo, falta de perspicacia y de sentido de la oportunidad, internismos e impericia con aliados, enumeración en la que no ingresan la oposición política, la marcha contra el proyecto de ley, las resistencias sectoriales ni el malestar social.
Este relato obliga a repetir una combinación en la que la desvalorización de las movilizaciones populares se combina con su estigmatización: los operativos represivos feroces, con la infaltable presencia de infiltrados y provocadores, ubica a las fuerzas gubernamentales siempre como víctimas de vándalos que luego reciben lo que se merecen.
Por eso un animador de la TV oficialista resumió la marcha contra la ley de extranjerización como un despliegue marcado por el “típico manual del terrorismo”, definición que coincide perfectamente con los dichos presidenciales sobre profesores, maestros y estudiantes.
La secuencia fue continuada por Wiñazki en Clarín del sábado 8, cuando escribió sobre “turbas” y “hogueras” frente al Congreso, recuperó el mito de las “14 toneladas de piedras” contra el macrismo y repudió la consigna “la patria no se vende”, en verdad expandida bastante más allá de un sector del peronismo.
EMBESTIDA CONTRA QUINTELA
La adhesión editorial a una línea según la cual el único modelo de país respetable y posible es el que expresa la ultraderecha gobernante, aún con torpezas y errores, se hizo también muy visible en la andanada contra el gobernador riojano, Ricardo Quintela, por la osadía de hablar de la posibilidad de expropiaciones durante un gobierno futuro.
“Voz disparatada”, embistió el editor Abascal en Clarín, que además puso al gobernador en rojo en su “semáforo”. Luego, Van der Kooy tipeó que Quintela se olvidó de que “Hugo Chávez falleció” y de que Maduro “está preso”. En La Nación, Pagni lo tildó de “extravagante”.
Se puede interpretar que estos ataques expresan algo más que el rechazo a un opositor político: traen de fondo la defensa del modelo económico ultraliberal, en el que el Estado pierde la potestad de recuperar bienes por decisión soberana.
En la misma línea puede inscribirse la presentación del paro nacional de maestros en Clarín: “Los gremios buscan impedir el regreso a las aulas”. El artículo no incluyó una descripción de los motivos de la protesta.
También el título “El costo argentino en los puertos fue el foco del conflicto”, del mismo diario, que así pretende atribuirle la razón al ministro Sturzenegger, el extremista que no midió las consecuencias del decretazo que firmó con Milei contra los prácticos y que derivó en reproches internos cuando el gobierno debió echar atrás la medida.
Kirschbaum, Van der Kooy y Fioriti en Clarín, Liotti y Morales Solá en La Nación, dedicaron columnas interminables a la descripción meticulosa de los avatares de la derecha, entre gobierno y aliados, para explicar lo que “sale bien” y lo que fracasa.
Esta misma postura explica que ambos diarios hayan coincidido en describir la movilización por San Cayetano como escasa o poco significativa. Y también que Morales Solá condene el resultado de elecciones provinciales del domingo 2 en Santiago del Estero, donde ganó “lo peor”, escribió.
VIENE UN PAPA SIN “GESTOS OSADOS”
Hasta el papa Francisco volvió a recibir una dosis de hostilidad, si bien prudente, con motivo del anuncio de la visita de León XIV. En el anuncio de tapa del jueves 6, Clarín combinó la noticia del viaje con este subtítulo: “El cardenal Bergoglio nunca volvió al país”. El “especialista” Rubín escribió en esas páginas que León XIV vendrá a saldar “una deuda que dejó Francisco”, aunque sin los “gestos osados” de su predecesor.
Este oficialismo a destajo hace sus búsquedas, al presentar soluciones electorales para 2027, en el mismo campo, la derecha y nada más que la derecha. La Nación publicó el domingo 9 un reportaje de una página a Hernán Lacunza para que describa los acuerdos que tiene con el modelo mileista y unas pocas disidencias. El diario no le hizo una sola pregunta sobre sus gestiones como ministro de economía de Macri y después de Vidal, y sobre algo, al menos una sola cosa, que le haya salido mal.
Semejante esfuerzo político puede generar extravíos hilarantes. El miércoles 5 Clarín puso a Van der Kooy a “analizar” la definición de Milei sobre que el endeudamiento que están padeciendo miles y miles de familias argentinas se deben solo a acuerdos entre privados. El comentarista dice que, con esas palabras, Milei pretende desconocer que ese drama pueda deberse a sus políticas aunque, le concede, “más allá de la razón de ese modo de razonar” (estricto sic).

