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    Therians, tendencias y tribunales digitales

    El episodio de los therians que esta semana estalló en redes y medios de comunicación casi como si fuera una curiosidad extraterreste pasó a ser rápidamente un fenómeno nacional. Y, así, llovieron noticias de therians que mordieron personas en el Barrio Chino, algunos que se percibían serpientes y reptaban en los pasillos de los shopping, y opiniones múltiples de especialistas, muchos que calificaron ¿el fenómeno? de enfermedad mental.

    ¿Búsqueda de identidad o transtorno mental? El tema de los therians tiene todos los condimentos para viralizarse rápidamente con gran velocidad. El ecosistema mediático es «un monstruo grande y pisa fuerte», podríamos asegurar parrafraseando a León Gieco, y rápidamente olió la potencialidad de la noticia, detectó, amplificó, y rentabilizó la rareza.

    En menos de 48 horas pasaron de ser un grupo marginal a un tema de interés que trascendió las fronteras nacionales y llegó a todo América. A tal punto que el ministro de Salud de Santo Domingo declaró a la prensa: «Esperemos que la moda pase», con esa facilidad que tienen hoy la mayoría de los funcionarios para dejar de cumplir sus obligaciones para convertirse en opinólogos mediáticos.

    Este caso pone en evidencia cómo la maquinaria de visibilidad de los temas instalados públicamente por medios y redes producen todo tipo de emociones en las audiencias: burla, preocupación, indignación, incredulidad, pero cierran cualquier tipo de intento de comprensión. En la época de los algoritmos no hace falta entender un «fenómeno» para convertirlo a tendencia, sólo alcanza conque despierte reacciones en los públicos.

    Así las redes sociales, falsamente promocionadas años atrás como el mayor exponente de la comunicación democrática, se convierten en especie de «tribunales digitales», donde se juzga, se aconseja, se horroriza, se burla a quienes son los protagonistas de las noticias que son tendencia, pero en muy pocos casos se ayuda a la población a entender o se le da herramientas para sostener algún debate que permita tomaruna posición fundamentada.

    ¿Pero qué pasó esta semana que la noticia estalló?, ya que no se trata de nada nuevo, según las múltiples noticias que dan cuenta que al menos desde la década del 90 hay therians en Argentina. El desencadenante fueron los videos de Tik Tok que se hicieron virales y los medios de comunicación que los tomaron y reprodujeron rápidamente ya que el verano es duro y no abunda la información de impacto.

    Pero tampoco es que en Argentina no estaba pasando nada. Se aprobó en la Cámara de Diputados nada mas y nada menos una Ley que modificó todas las leyes laborales y los derechos de las y los trabajadores que estaban vigentes desde hace más de 50 años. Claro imposible comparar. El público eligió como tema preferido del therians, subió miles de post en sus redes, habló con el verdulero y en la panadería sobre esto. El ¡qué barbaridad! que tanto ensaya el discurso de sentido común esta vez pareció tener cierta lógica con esta invasión de noticias sobre que todos seríamos amenazados por jóvenes con cabeza de animales y que ya no se perciben como seres humanos.

    Algo que ya pasa el límite fue la decisión del Ministerio de Salud de Neuquén, que estaba justo haciendo una campaña de vacunación en la provincia, y decidió «subirse» al tema. Se ve que no tenían presupuesto para publicitar esa campaña.

    Entonces hicieron «una broma», total es sólo un Ministerio de Salud ¿no?. Y publicó un post: «Ahora que todo el mundo está hablando de esto, desde el Ministerio no nos queríamos quedar afuera de lo verdaderamente importante. Cuidar tu salud también puede ser parte de tu identidad. Vacunarse sigue siendo tendencia. Acercate al centro de salud más cerano… ¡Los therians también se vacunan! (sic)

    ¿Y el periodismo? Tampoco se quiso quedar afuera, salió desesperadamente a la calle a tratar de buscar alguna noticia rara sobre ese grupo que recién descubría. Todos subidos al mismo bondi y sin saber hacia donde estamos yendo.

    El caso de los therians es uno más que nos permite comprobar que las noticias son hoy experimentos que se lanzan al time line para medir cuanto duran como tendencia, cuanto tardan las audiencias en empezar a discutirlas o hacer memes y subirlos a sus propias redes, cuando el tema aparece en el diálogo callejero o en la oficina.

    ¿Y cuál es el problema real? ¿Tratar de averiguar qué le pasa a esas chicas y chicos que se perciben como animales y no seres humanos? ¿o el ecosistema mediático que busca capitalizar cada desvío de lo que es presuntamente «normal» para alimentar solamente su algoritmo y poder facturar más?

    Tal vez las dos cosas están más relacionadas de lo que pensamos y los jóvenes no están tan confundidos cuando eligen percibirse animales en un mundo deshumanizado que no siempre los tiene en cuenta como sujetos.

    2 comentarios en “Therians, tendencias y tribunales digitales”

    1. Muy interesante, hace ya 32 años hacemos el programa Bajo el Volcán por fm la tribu, los miércoles de 20 a 21 ha, ver si fuera posible una entrevista telefónica, gracias.

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