El avance de las tecnologías digitales y, en especial, de la inteligencia artificial, genera un problema adicional para América Latina, porque a la dependencia histórica en el plano económico está sumando la subordinación a la infraestructura de Silicon Valley para poder funcionar, escribió el consultor en comunicación argentino Hernán Reyes, quien además advirtió que “surge una nueva y peligrosa forma de dependencia: la cognitiva”.
“Los modelos de inteligencia artificial que estructuran cómo pensamos nuestros problemas e imaginamos nuestra realidad son entrenados fuera de nuestros países, bajo intereses y valores ajenos”, añadió.
El especialista trató esta cuestión en un artículo publicado en Letra P, en el que además advierte que la desfinanciación que el régimen de Javier Milei impone en el sector de ciencia y tecnología agrava la situación.
Hernán Reyes es periodista, editor, director creativo, docente y asesor. Su trayectoria incluye publicaciones en medios internacionales y asesoramiento a gobiernos, empresas, dirigentes políticos y organizaciones no gubernamentales.
Acerca del avance tecnológico y en particular de la inteligencia artificial, sostiene que “la estructura y las instituciones que garantizaron el orden social, económico y político durante los últimos 100 años están siendo demolidas para ser reemplazadas por un nuevo sistema que profundiza la desigualdad, desempodera a la mayoría y concentra todo el poder en manos de un puñado de individuos que controlan los recursos, dominan las infraestructuras tecnológicas y modelan la subjetividad humana”.
LA PENETRACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Las organizaciones y entidades tradicionales y su autoridad están siendo desplazadas porque, escribió, “ahora le creemos más a los algoritmos que a ninguna otra institución”.
Así, continuó, “el nuevo esquema no necesita partidos, campañas ni lideres políticos para funcionar. No necesita persuadir ni convencer. Es un sistema tan sofisticado técnicamente que la mayoría no puede entender su funcionamiento y mucho menos disputar su control. La creciente penetración de la inteligencia artificial está reemplazando la arquitectura clásica del sistema democrático por un modelo menos público, más opaco y centralizado, que sustituye el debate y el contraste de ideas por la voz incuestionable de un oráculo”.
La evolución así descripta agrega a América Latina un “desafío adicional”, según Reyes, porque “a la dependencia económica histórica de los países centrales, se suman nuevas formas de subordinación. Por un lado, nuestras sociedades dependen cada vez más de la infraestructura tecnológica de Silicon Valley para funcionar. Por el otro lado, surge una nueva y peligrosa forma de dependencia: la cognitiva”.
DESFINANCIAMIENTO EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Mientras muchos países, entre ellos los más poderosos, invierten y hacen esfuerzos para el desarrollo tecnológico, en lo que también representa una competencia, “el gobierno de Milei sigue el camino inverso”, según Reyes.
“Desde que asumió el gobierno, la inversión en ciencia y tecnología se ha desplomado a la mitad. Según un estudio elaborado por Grupo EPC (centro de estudios argentino formado por investigadores, analistas y consultores, NDR), la inversión pública en ciencia y tecnología proyectada para el 2026 es la más baja desde el año 1972. El presupuesto en Argentina destinado a Ciencia y Tecnología representa el 0,14% del PBI, muy por debajo de lo que invierte Brasil y a años luz de lo que destinan países como Estados Unidos, China o Japón”, describió.
El desmantelamiento del Estado, insistió, “pretende dejar en manos del sector privado el desarrollo de la ciencia, ignorando que los desarrollos científicos y tecnológicos más importantes de los últimos cien años fueron impulsados desde el sector público”.
EEUU: EL ESTADO EMPRENDEDOR
Como ejemplo citó el modelo de Estado emprendedor de Estados Unidos, “responsable de impulsar, a través de su industria militar, muchos desarrollos tecnológicos centrales de nuestra era como el iPhone, internet y la inteligencia artificial, por citar los ejemplos más recientes. La innovación no nació en un garage sino que nació de una planificación estratégica sostenida por recursos públicos”.
En opinión de Reyes, “la alianza actual entre la industria armamentista norteamericana, las empresas de tecnología, el sector financiero y el sector público se reconfigura bajo la misma lógica capitalista. Pero ese modelo, que necesita librar guerras sangrientas y concentración extrema para sostenerse, no es el único posible ni mucho menos el más deseable”.
Todo ello representa un desafío político frente al cual, escribió, “el progresismo parece atrapado en una posición defensiva. Se limita a resistir, protegiendo el viejo orden del Estado de Bienestar y los servicios públicos, pero no logra imaginar cómo utilizar la tecnología para construir una alternativa superadora”,
“La narrativa liberal promete innovación, desarrollo personal, acceso a bienes y libertad individual. Frente a eso, el progresismo no consigue sintetizar una promesa de cambio atractiva, que genere entusiasmo”, insistió Reyes.

