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    La selección causó incomodidad editorial

    La última semana de la Copa del Mundo, en especial a partir del partido de semifinales con Inglaterra, terminó por causar incomodidad en los medios más poderosos de Buenos Aires, igual que en el gobierno, por los pronunciamientos sobre temas no deportivos de algunos jugadores, incluido Lionel Messi, ídolo favorecido frecuentemente en comparaciones con Diego Maradona.

    En medio de los títulos que obligaban a exaltar cada paso del equipo y a aumentar el tono triunfalista –después de todo, el fútbol y el Mundial son también buen negocio para algunos periodistas y medios de comunicación-, se publicaron expresiones críticas por la bandera con la reivindicación de la soberanía de las Islas Malvinas.

    Para esa desaprobación no faltó la recurrencia a algunos retorcimientos. El miércoles 15, el editor Vaca expresó en Clarín que la estrofa “el que no salta es un inglés” se usa en todos los partidos pero, interpretó: “No estamos cantando eso”. Significa que “si saltás sos argentino”, y “en el fondo, los ingleses casi que no tienen nada que ver”. Que no vaya a enojarse Su Majestad.

    Al día siguiente, un artículo expresó que la bandera exhibida por los jugadores es más que cuatro palabras, porque “es la reivindicación de esa creencia del pueblo”.

    En vísperas de la final, Miguel Wiñazki, que presume de publicar “ideas”, retrocedió una vez más a una comparación maniquea entre Maradona y Messi, gastada e inútil. El país idolatró a Diego Maradona, escribió, cuando era “su espejo”, esto es “imperfecto, excesivo, adictivo, autodestructivo”. El país que idolatra a Messi “admira la constancia, la serenidad, el talento que no necesita gritar para imponerse». Más que entre ídolos, el contraste es entre dos épocas políticas.

    MALVINAS Y EL “DESAPEGO ARGENTINO A LAS NORMAS”

    Ya el domingo de la final, Clarín jugó a fondo contra los jugadores por boca del editor Roa, en la nota de una página titulada “La manipulación de Malvinas”. Ellos tomaron la bandera “glorificando el desapego argentino a las normas”. Es curioso que el mismo diario colmó todos sus espacios con elogios al equipo, a pesar de la derrota, en un intento desesperado por sintonizar con los sentimientos de la mayoría de la población.

    Por curioso que parezca, La Nación fue más prudente. También el domingo, Morales Solá gambeteó cualquier cuestionamiento a los jugadores, a quienes –eso sí- presentó como “usados” por “Chiqui” Tapia, objeto de una ofensiva política y judicial que va mucho más allá de cualquiera de las acciones que se le puedan reprochar.

    En el mismo diario, Liotti aportó una mirada interesante, cuando escribió que la selección tiene una relación directa con la población, en la que no logran intervenir el Estado ni “la política”. Luego, sí, encontró una conexión entre el gol con la mano de Maradona a los ingleses, en 1986, y la bandera por Malvinas, acciones en las que vio un “regocijo transgresor” de las reglas.

    En el olvido quedarán notas que buscaron trazar analogías entre la selección y un ideal de país, entre la forma en que Scaloni condujo al grupo y la forma en que se debe conducir un país: planos imposibles de aproximar salvo comparaciones reduccionistas, como la de la editora Fesquet en Clarín del lunes 20, como si encolumnar a 25 deportistas en una forma de jugar fuera lo mismo que hacerlo con un modelo de país.

    EN CLARÍN, LA CAMPAÑA 2027 ESTÁ EN MARCHA

    Mientras rodaba la pelota, Clarín consumó el lunes 13 de julio una maniobra política y periodística de singular osadía, al publicar a la cabeza del impreso y dejar como novedad principal de la edición digital el título “Primeros sondeos para el 2027: Milei, con ventaja en primera vuelta y en el balotaje”.

    El texto mezcla una serie de sondeos hechos en días separados y con metodologías diferentes, con vistas a unas elecciones para las que falta más de un año y que ni siquiera tienen establecido el método de votación.

    Es un acto de campaña. Da cuenta de una preferencia electoral y también empresarial y hasta puede indicar que Clarín tiene cocinado en el gobierno su negocio multimillonario principal, la absorción de Telefónica, para conformar un poder telecomunicacional que incrementará aún más su capacidad de incidencia en todo lo que acontezca en el territorio nacional.

    El estruendo futbolístico dejó también en segundo plano un avance significtivo de Karina Milei en el manejo de negocios multimillonarios en los que interviene el Estado: puso bajo su cobijo, vía el ministro Santilli, a ARSAT, el Correo y el ENACOM. Es muchísimo poder y es muchísimo dinero, tanto que volvería insignificante el 3 por ciento de las compras de la Agencia de Discapacidad, por cierto un asuntito prácticamente olvidado en los diarios.

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